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Población específica

A diciembre de 2015, se contabilizaban 6 502 reclusos en los establecimientos penitenciarios del país. En noviembre de 2014, las personas en régimen de prisión preventiva representaban el 66.2% de la población carcelaria.

El índice de ocupación de las prisiones se elevaba al 185%, a diciembre de 2015. El Gobierno libanés, interrogado a este respecto por el Consejo de Derechos Humanos durante su Examen Periódico Universal, declaró que su voluntad de reducir la sobrepoblación carcelaria se había visto frenada por la llegada masiva de refugiados.

Las personas son encarceladas sin que se tenga en cuenta su situación penal. Los preventivos cohabitan con los condenados, y los autores de infracciones menores con los autores de crímenes.

Esta cohabitación genera discriminaciones. La Asociación Libanesa para la Educación y la Formación (ALEF) reveló en su informe de 2013 que en las prisiones se ha instaurado una jerarquía, basada en la nacionalidad y la condena. El Shawish o los Senior Prisoners lideran estas organizaciones. Se trata de reclusos con influencias y numerosas relaciones al interior del establecimiento, tanto con otros reclusos como con funcionarios de policía. Estos líderes tienen el monopolio de la distribución de drogas y del comercio sexual.

Los reclusos islamistas, en particular los miembros del grupo Fatah al-Islam, gozan de trato preferencial gracias al apoyo de los saudíes. Estos reclusos disponen de módulos separados, tienen mejor comida, televisión y derecho a visitas conyugales. Sin embargo, en razón de su estatus de terroristas, son sometidos a más torturas por parte de los guardias de la prisión, a menos que su condición financiera o contactos políticos le permitan corromper a las autoridades.

Los extranjeros, principalmente los palestinos, están en lo más bajo de la jerarquía y suelen ser víctimas de abusos. Aun así, reciben mejor trato que las personas condenadas por delitos sexuales, las prostitutas y las personas LGBTI.

Preventivos

66,2 %

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11/11/2014
/ World Prison Brief

El número de mujeres reclusas se elevaba a 286, a diciembre de 2015. No existe ninguna prisión exclusiva para las mujeres. Las reclusas son alojadas en un módulo separado del de los hombres en los cuatro establecimientos penitenciarios en los que son admitidas.

Según el Centro Libanés de Derechos Humanos (CLDH), más de la mitad de las reclusas son víctimas de tortura y abusos sexuales por parte de los investigadores y de los guardias. Si bien todos los servicios de seguridad disponen de personal femenino, el personal masculino se encarga de los interrogatorios, la vigilancia y los cacheos 1.

Las mujeres sospechosas de prostitución o de consumo de drogas son objeto de abusos sexuales con mayor frecuencia, a cambio de “favores” como cigarrillos, comida, condiciones más cómodas en sus celdas, trato policial más indulgente, etc. Informe de Human Rights Watch de junio de 2013 (en inglés).


  1. Centro Libanés de Derechos Humanos, abril 2015 Mujeres tras las rejas: detención arbitraria y tortura (en inglés). 

Mujeres reclusas

4,4 %

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08/12/2015
/ World Prison Brief

La ley 422 de 6 de julio de 2002 prevé que el tribunal de menores sea el encargado del enjuiciamiento de los niños a partir de los 7 años hasta la mayoría de edad (21 años). La privación de libertad se debe utilizar como una medida de último recurso, y se debe favorecer la educación, la reinserción y la protección de los menores.

El número de menores encarcelados ha disminuido considerablemente desde la instauración de esta ley. El índice de reincidencia es también más bajo (entre el 30% y el 40%). La mayoría de delitos que cometen los menores son pequeñas infracciones o contravenciones. El 90% de estos delitos son consecuencia del contexto socioeconómico (en el 70% de los casos se trata de robos) 1.

Durante las seis primeras horas de detención, como mínimo, los menores deben de estar acompañados de un asistente social para conformar un expediente con sus antecedentes. En la práctica, este derecho se respeta en un 60% de los casos.

Menores bajo custodia del Estado

2 %

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08/12/2015
/ World Prison Brief

Los extranjeros son objeto de discriminaciones.

Los palestinos, los sudaneses, los iraquíes, y los demás extranjeros son considerados como “lo más bajo de la cadena alimentaria”. Un antiguo recluso palestino describe las tareas humillantes que le asignaban los shawish—reclusos con influencias y buenas relaciones con los guardias—; él estaba encargado de la limpieza de los inodoros y cuenta que sentía un gran alivio cuando llegaban reclusos sudaneses o iraquíes, ya que se le asignaban a ellos estas tareas y él podía descansar 1.

Extranjeros reclusos

36 %

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31/12/2013
/ World Prison Brief

La homosexualidad no está penalizada explícitamente. Sin embargo, el artículo 534 del Código Penal condena toda relación sexual contra natura. En un informe de 2013 sobre los malos tratos y torturas infligidos a las personas vulnerables, Human Rights Watch denuncia que este texto sirve como base para condenar a un gran número de personas LGBTI. Durante el Examen Periódico Universal de 2015 se pusieron de manifiesto los esfuerzos realizados por el Gobierno en favor de las personas LGBTI: algunas sentencias judiciales consideraron que el artículo 534 no era aplicable a las personas homosexuales.

Las personas LGBTI encarceladas, ya sea por su orientación sexual, por su identidad de género o por cualquier otra infracción penal, son objeto de discriminación y explotación, y están particularmente expuestas a la tortura. La Asociación Libanesa para la Educación y la Formación (ALEF) señaló en su informe de 2013 que las personas homosexuales son, en ocasiones, vendidas de una celda a otra a cambio de 40 paquetes de cigarrillos.

De manera general, la policía hace uso excesivo de la fuerza con el fin de dispersar a los manifestantes, y suele arrestar y encarcelar a los activistas. Los manifestantes deben comparecer ante el tribunal militar, acusados de actos de violencia 1.

Criticar al presidente o al sistema se considera como difamación y puede castigarse con una pena de prisión. Mahammed Nazzal fue condenado, en octubre de 2015, a seis meses de prisión y a una multa de 666 dólares por haber criticado el sistema jurídico libanés en un mensaje de Facebook. Nabi al-Halabi, abogado, fue arrestado en mayo de 2015 por haber criticado al Gobierno en Facebook. La organización señaló en esta ocasión que pocos blogueros, periodistas y activistas cumplen penas de prisión, pero que le preocupa el aumento de este tipo de detenciones.


  1. Informe mundial 2016, Human Rights Watch (en ingles).