Año2015
Contribuidor(es)La Voz de los Olvidados

Población específica

La población carcelaria es de 3 373 personas, entre ellas, 2 250 preventivos y 1123 penados. La prisión de Libreville tiene una tasa de ocupación muy elevada, su población oscila entre 1500 y 2000 reclusos, aunque su capacidad es de 300 personas. En estas condiciones, no hay una separación entre los menores, los adultos, los preventivos y los penados.

Este hacinamiento está directamente relacionado con la ineficiencia de la justicia: los límites máximos de prisión preventiva no se respetan y las audiencias se aplazan con regularidad. La razón de los numerosos casos de incumplimiento del plazo legal de detención en la prisión de Lambaréné es la anulación de todas las audiencias 2014-2015 del tribunal penal, por falta de recursos financieros. También ocurre que los expedientes desaparezcan con frecuencia a causa de un sistema de archivado inoperante, especialmente en la prisión de Libreville.

Los funcionarios responsables de los expedientes no tienen ni los recursos suficientes ni la formación adaptada.

M.W.N., recluido hace cuatro años, debió haber sido liberado en abril. Sin embargo, en octubre del 2015, todavía se encontraba en prisión debido a que la secretaría del tribunal no había transmitido la decisión a las autoridades penitenciarias. De hecho, el Ministerio Público no está sujeto a ningún plazo legal para la redacción de los informes de apelación, lo que contribuye a que se excedan los plazos.

La tasa de encarcelamiento (191) de Gabón es más elevada que la media africana. Según el Instituto para la Investigación en Política Criminal (ICPS por sus siglas en inglés) esta tasa es de 62 en Senegal, 49 en Liberia, 31 en Nigeria y 53 en Costa de Marfil. Las comunidades de estos países favorecen la justicia tradicional.

El Instituto para la Investigación en Política Criminal (ICPS) contó alrededor de 118 mujeres reclusas en el 2015. Nueve establecimientos disponen de instalaciones dedicadas a las mujeres en las que el personal penitenciario es, en su mayoría, de género femenino. Sin embargo, el acceso de los hombres a dichas instalaciones no se controla de manera eficaz.

Las necesidades específicas de las mujeres no se respetan, por ejemplo, no se provee ninguna ayuda durante la menstruación y no hay ginecólogos dentro de los equipos médicos.

El Código penal no prevé penas alternativas para las madres de niños pequeños. Las mujeres embarazadas permanecen en prisión y solo son transferidas al hospital el día del parto;** después de dar a luz, regresan a la prisión con su bebé. Las instalaciones destinadas a las mujeres no cuentan con una guardería para los niños pequeños.

La ley no fija una edad máxima permitida para que los niños permanezcan en prisión junto a su madre. Los familiares de la reclusa pueden hacerse cargo de su hijo.

Mujeres reclusas

3,5 %

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31/12/2015
/ World Prison Brief

Los últimos datos sobre el número de menores recluidos fueron publicados por el ICPS, en el 2014. Estos contabilizaron 98 menores en la prisión de Libreville.

No hay ningún establecimiento específico para menores: en la prisión de Mouila, los menores cohabitan con los adultos, y en Libreville, Port-Gentil, Franceville, Lambaréné hay un módulo destinado a los jóvenes. En la realidad, incluso en las instalaciones que disponen de un módulo especial, los menores se cruzan frecuentemente con los adultos. Se han registrado casos de agresiones, incluso sexuales.

Los menores, que pueden ser encarcelados a partir de los 13 años, no reciben un trato adecuado. La administración penitenciaria argumenta que no cuenta con los recursos suficientes para ello. El número de jueces para menores es insuficiente y existen pocas penas alternativas a la privación de libertad.

La ONG Arc-en-ciel, junto con la fundación Sylvia Bongo Ondimba pour la famille, organiza programas de formación escolar en las prisiones de Libreville y Tchibanga, así como sesiones de seguimiento psicológico en Libreville.

El fenómeno de abandono familiar es común en Gabón: ciertos menores recluidos pierden por completo el apoyo de sus familias y, una vez liberados, terminan en la calle. En algunos casos, la asociación Arc-en-ciel se hace cargo de ellos.

Menores bajo custodia del Estado

2,9 %

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16/01/2014
/ World Prison Brief

Los extranjeros son recluidos en los mismos módulos y en las mismas condiciones que los nacionales. La residencia ilegal es motivo de encarcelamiento.

Los extranjeros arrestados en Gabón también son víctimas de los retrasos de los tribunales: dos malienses condenados a un mes de privación de libertad por residencia ilegal, en mayo del 2014, se encuentran todavía en prisión, debido a que el fiscal aún no ha escrito informe del juicio.

La orientación y la identidad sexual no pueden ser razón de encarcelamiento. Algunas personas LGBT han sido arrestadas y liberadas al poco tiempo.

Los reclusos LGBT son sometidos a malos tratos por parte de otros internos o son forzados a cometer actos sexuales a cambio de comida, protección o un espacio para dormir.

Oficialmente, no se ha identificado a ningún preso político o de opinión.

Los adultos mayores no gozan de condiciones de reclusión específicas ni de liberación anticipada.

No existe ningún establecimiento penitenciario dedicado exclusivamente a las personas que sufren de problemas mentales.

La justicia no siempre responde a las solicitudes de evaluación psiquiátrica, y la “pérdida” de los expedientes dificulta el acceso a los cuidados y tratamientos adecuados. Por lo general, son los reclusos quienes ayudan a sus compañeros enfermos o con minusvalías.

En el 2015, U.M., un nacional de la República Democrática del Congo (RDC) se encontraba recluido en la prisión de Franceville desde el 2007. La ONG La voix des oubliés (La Voz de los Olvidados) realizó investigaciones para encontrar su expediente perdido desde hace varios años. La secretaría de la prisión encontró una sentencia interlocutoria de junio del 2010 en la que se ordenaba la evaluación psiquiátrica del recluso. En octubre del 2015, U.M. fue liberado y enviado a su país de origen sin haber recibido ningún tratamiento.