Año2015
Contribuidor(es)La Voz de los Olvidados

Integridad física

La falta de atención sanitaria es la principal causa de las muertes ocurridas en prisión. Las personas que sufren de tuberculosis, por ejemplo, no reciben tratamientos regulares (solo en la prisión de Libreville, cerca del 20 % de los reclusos padece esta enfermedad). También se han registrado casos de personas enfermas de SIDA a las que no se les dispensa ningún tipo de tratamiento médico.

La violencia entre reclusos no es objeto de sanciones y no se llevan a cabo investigaciones tras las muertes que resultan de los ajustes de cuentas entre internos.

Con frecuencia, se infligen torturas a los reclusos con el fin de obtener confesiones. Una forma de tortura es la llamada “puente”, que consiste en colgar a la persona de una barra y golpearle las piernas o la planta de los pies con un machete, una barra de hierro o un cable eléctrico. Otro método utilizado son las descargas eléctricas en la boca o en el ano. Ciertos reclusos denuncian igualmente haber sido víctimas de violencias sexuales.

El informe publicado por el Subcomité para la Prevención de la Tortura (SPT) de las Naciones Unidas en el 2015 acogió favorablemente la iniciativa del Gobierno de colocar afiches en las comisarías de policía para hacer hincapié en la prohibición de la tortura y sensibilizar al personal. Sin embargo, el Subcomité lamenta la ausencia de programas de formación en derechos humanos para las fuerzas del orden.

Si bien el artículo 253 del código penal hace referencia a la tortura, este no incluye una definición de los actos de tortura o de los tratos inhumanos y degradantes, lo que obstaculiza el enjuiciamiento de los autores.

El SPT también manifiesta su preocupación con respecto a la falta de formación del personal médico para la documentación de los casos de tortura.

La práctica de propinar una golpiza a los nuevos internos (incluyendo a las mujeres y a los niños) todavía persiste. Para librarse de ella, los reclusos deben pagar una suma de dinero al jefe del módulo (otro recluso).

Los jefes de módulo son los que deciden las medidas disciplinarias, infligidas por otros internos. Los abusos físicos son comunes: fuertes golpizas con látigos, cinturones, palos, etc. A las mujeres se les afeita la cabeza a manera de castigo.

La mayoría de los casos de detención arbitraria se deben al incumplimiento de los límites legales para los procedimientos y a la pérdida de los expedientes.