Análisis
< image ©Zoé Vermander.

Serie de artículos Lo que no es la prisión (2)

La palabra “sobrepoblación” resuena en toda Europa, donde los índices han alcanzado niveles récord. En 2023, las prisiones de Rumania registraron una tasa de ocupación del 120,3 %, seguidas de cerca por las de Francia (119,2 %), Bélgica (115,3 %), Hungría (111,5 %) y Eslovenia (106,7 %). Se considera que existe sobrepoblación cuando las tasas de ocupación superan el 100 %, es decir, cuando hay más personas privadas de libertad que plazas disponibles. En ese mismo año, en Chipre, cuatro personas compartían una celda de 5 m². En Francia, algunas celdas colectivas, equipadas con cuatro camas, albergaban hasta siete personas, lo que significa que cada una de ellas disponía de un espacio de apenas 1,07 m². En Bélgica, en 2022, hasta tres personas se hacinaban en celdas de 6 m². Los ejemplos de esta problemática, que afecta todos los aspectos de la vida en prisión y da lugar a situaciones extremas, son innumerables.

Varios Estados europeos han optado por ampliar su parque penitenciario con la esperanza de aliviar la sobrepoblación. Su argumento es que la construcción de más establecimientos penitenciarios permitiría “descongestionar” los ya existentes y, a largo plazo, reducir el hacinamiento.

La construcción de nuevas prisiones suele presentarse como la mejor solución a la sobrepoblación carcelaria. Pero, ¿se trata en realidad de un remedio eficaz o tan solo de una tirita en una pata de palo? En nuestro segundo artículo de verificación de datos “Lo que no es la prisión”, examinamos los límites de esta lógica.

─ Esta serie de artículos forma parte del proyecto La verdad sin velos, respaldado por el European Media and Information Fund - Fundación Calouste Gulbenkian.

La tasa de ocupación nacional es, por tanto, un dato incompleto y, en ocasiones, engañoso

Existen otros caminos y uno de ellos es reducir el uso de la prisión