En Europa, la población carcelaria ha aumentado cerca de un 12 % en los últimos 25 años. Por desgracia, esta tendencia sigue creciendo, y con ella, la sobrepoblación. ¿Cómo explicar tal saturación? Para comprender esta situación, debemos remontarnos hasta las primeras instancias de la cadena penal y observar con atención lo que ocurre antes del encarcelamiento. Solo así podremos entender que la sobrepoblación no es más que la manifestación de fallas más profundas.
El recurso cada vez más frecuente a la prisión es la principal causa de la sobrepoblación; cuanto más se encarcela, más se saturan los establecimientos. Este fenómeno se mide a través de la tasa de encarcelamiento, es decir, el número de personas encarceladas por cada 100 000 habitantes, que, en Europa, muestra una clara tendencia al alza. La media de los países del Consejo de Europa pasó de 101,8 en 2021 a 106,5 en 2023. Entre 2020 y 2023, este incremento fue más marcado en Hungría, donde la tasa de encarcelamiento pasó de 180 a 211; en *Francia, de 93 a 106, y en Dinamarca, de 67 a 71. La misma tendencia se observa en Italia y ¨Portugal.
¿Qué provoca el aumento del encarcelamiento? Al contrario de lo que suele pensarse, el mayor uso de la prisión no se debe al incremento de la delincuencia. Así lo demuestra un estudio realizado en los cantones de Ginebra y Vaud, en Suiza, cuyos resultados, publicados en junio de 2025, son contundentes: “El significativo aumento del número de personas privadas de libertad en los cantones de Ginebra y Vaud tuvo lugar precisamente durante un periodo en el que la delincuencia disminuyó en Suiza, en particular entre 2011 y 2018. Durante esos años, se observó una notable reducción de la mayoría de los delitos que, en teoría, dan lugar al encarcelamiento: hurto, robo agravado por violación de domicilio, atracos y tráfico de estupefacientes, entre otros.” El estudio concluye que “la idea de que las prisiones están saturadas porque la delincuencia es más alta en Ginebra y Vaud que en otros cantones, o porque está aumentando constantemente, se basa más en creencias que en evidencia científica.” En realidad, no es el repunte de la delincuencia lo que explica la sobrepoblación carcelaria, sino la expansión del castigo penal, es decir, la tendencia a tipificar como infracciones, delitos leves o graves un mayor número de conductas.
En Francia, se han creado cerca de 3600 nuevas infracciones penales en once años, que abarcan desde simples contravenciones hasta delitos graves. Prácticas como la prostitución pasiva, la ocupación colectiva de un terreno o del vestíbulo de un edificio, o incluso la conducción sin licencia se han convertido con el paso del tiempo en actos sancionables.
Esta ampliación de la cadena penal, que sigue una lógica de implacabilidad, conduce inevitablemente a un aumento del número de personas condenadas y, por ende, encarceladas. Además, el uso creciente de las penas de prisión de corta duración tiende también a agravar la situación. En Suiza, el 66 % de las personas liberadas en 2022 pasaron menos de tres meses en prisión. Ese mismo año, en Inglaterra y Gales, casi dos de cada cinco personas fueron condenadas a una pena de prisión inferior a seis meses.
El recurso a la prisión preventiva también ha registrado un incremento en varios países de Europa. En Francia, por ejemplo, el número de personas encarceladas en espera de juicio aumentó casi un 19 % entre 2023 y 2024; en Noruega, en más del 45 %, y, en Portugal, alrededor de un 9,5 %.
Los procedimientos rápidos, como las comparecencias inmediatas en Francia, aceleran el trámite de los casos y suelen derivarse en penas más severas, que contribuyen a saturar las prisiones.
El alargamiento de las penas en algunos países también agrava considerablemente el problema de la sobrepoblación carcelaria. Tal es el caso de Inglaterra y Gales, donde la duración media del encarcelamiento es hoy en día mucho mayor que hace 25 años.