Año
Contribuidor(es)Derrick Thulani & Sasha Gear (Just Detention International)

Vida cotidiana

La mayoría de los reclusos están alojados en celdas colectivas. Las celdas a menudo tienen dos o tres veces más reclusos que aquellos para los que fueron diseñadas. Se reportó, en 2015, que más de 60 personas compartieron una celda colectiva con solo 24 camas en la prisión de Pollsmoor.

También hay celdas individuales disponibles, pero con frecuencia albergan a dos o tres reclusos. Generalmente se reservan para:

  • presos que estarían en riesgo en celdas colectivas: homosexuales, bisexuales y transgénero
  • exagentes de la policía o exfuncionarios del Departamento de Servicios Correccionales
  • estudiantes o reclusos muy involucrados en los deportes
  • presos agresivos 1.

Los inodoros a menudo están dentro de la celda, por lo general, a la entrada. Sin embargo, algunas celdas no tienen inodoros. Con frecuencia, las duchas y los inodoros están cerca de las áreas para dormir y comer.

Las condiciones de vida de los preventivos suelen ser peores que las de los penados 2. Los reclusos en prisión preventiva, en Pollsmoor Prison, tienen que compartir colchones o dormir en el suelo.

El clima social en las celdas varía considerablemente. Cada celda tiene una estructura de poder y está dirigida por reclusos, con frecuencia, denominados “limpiadores de celda”. Estos reclusos asumen el mando de la celda, ya sea ganando el genuino respeto y la cooperación de sus compañeros o, generando miedo, potencialmente confabulados con, o como parte, de pandillas 3.


  1. Informe temático sobre la justicia penal y los derechos humanos en Sudáfrica, una presentación al Comité de Derechos Humanos de la ONU en respuesta al Informe Inicial de Sudáfrica en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 116 ° período de sesiones del Comité de Derechos Humanos (Ginebra, marzo de 2016). 

  2. JICS, Informe annual2015/2016 p. 107. 

  3. ust Detention International Sudáfrica – SashaGear, “In Their Boots: Staff Perspectives on Violence Behind Bars in Johannesburg”, January 2015, p. 19. 

En 2015, el Departamento de Servicios Correccionales informó sobre las prácticas de higiene deficientes en las áreas en las que se manipulan alimentos1.

Durante el período 2015/2016, la Inspección Judicial de Servicios Correccionales (JICS, por sus siglas en inglés) recibió quejas por alimentos podridos, por la cantidad insuficiente y la mala calidad de los alimentos ,y por comidas inadecuadas para dietas especiales basadas en motivos religiosos y médicos 2.


  1. Departamento de Servicios Correccionales, Informe anual 2014/2015, p.67. 

  2. Inspección Judicial de Servicios Correccionales, Informe anual 2015/2016, p. 107. 

Las condiciones pueden variar dependiendo de la instalación o incluso del bloque. Sin embargo, los reclusos viven generalmente en condiciones antihigiénicas. Algunas instalaciones contienen asbesto. La ropa de cama no se lava y está infestada de piojos. Estas condiciones de vida, combinadas con la sobrepoblación, contribuyen a infecciones de la piel como erupciones y sarna.

Según el JICS, muchas quejas de los reclusos se referían al acceso limitado al agua caliente —o a su ausencia absoluta—, al deterioro de las infraestructuras (humedad en las celdas, paredes sin pintar, cristales rotos…) y a las condiciones insalubres de la plomería.

Los sanitarios no funcionan bien todo el tiempo y no siempre están separados del resto de la celda. Cuando están fuera de servicio, lleva mucho tiempo repararlos. Las duchas no están dentro de las celdas, por lo que los reclusos no pueden acceder a ellas libremente. Se ha reportado que, en Pollsmoor, 50 reclusos tuvieron que compartir una misma ducha e inodoro.

El Viceministerio de Servicios Correccionales es responsable de la atención médica en las prisiones, y no el Departamento Nacional de Salud.

Al 31 de marzo de 2017 1, había: 890 enfermeras profesionales (857 en 2016), 9 médicos (7 en 2016), 42 farmacólogos (39 en 2016), 83 psicólogos y consejeros vocacionales (79 en 2016).

Todos los reclusos deberían, en teoría, someterse a una revisión médica al ingresar a la prisión. En la práctica, este procedimiento no se sigue sistemáticamente.

Las enfermerías generalmente están en malas condiciones y la higiene es deficiente. Por ejemplo, el JICS encontró, en marzo de 2016, que en el Centro Bethuli (una pequeña prisión rural), las instalaciones médicas no tenían camas. Los reclusos que necesitan atención médica especializada deben ser sistemáticamente transferidos al hospital local2.

Muchos reclusos se quejan del acceso limitado a la atención médica. Los medicamentos prescritos a menudo se retrasan y algunas veces no se brindan. En 2016, los reclusos de la Prisión Pollsmoor no pudieron acceder adecuadamente al tratamiento médico debido a que los suministros médicos y farmacéuticos básicos eran insuficientes, incluida la medicación para la tuberculosis. Un antiguo recluso preventivo de 38 años de edad, durante sus cuatro meses en la prisión de Pollsmoor, en 2015, “no solo se vio obligado a suspender su medicación antirretroviral (ARV), sino que también contrajo tuberculosis (TB) “.

La hospitalización es una medida de último recurso y los internos no permanecen en el hospital por un tiempo prolongado. Un recluso de Pollsmoor diagnosticado con tuberculosis en 2014 fue enviado de regreso a la prisión y asignado a una celda colectiva a pesar del riesgo de contagio.

Algunas veces, los pacientes se niegan a ser examinados porque si reciben medicamentos, los otros presos sabrían que están enfermos y por lo tanto, serían discriminados.

Se han producido avances importantes con respecto a la salud de los reclusos, como las intervenciones para tratar la tuberculosis en ciertas cárceles. Asimismo, se ha organizado un programa para fabricar y distribuir condones y lubricantes 3. Sin embargo, solo una fracción de la población carcelaria se beneficia de estas intervenciones, ya que dependen del financiamiento de los donantes. Asociaciones como TB/HIV Care proporcionan tratamiento y dan apoyo a las cárceles.


  1. epartamento de Servicios Correccionales, Informe anual 2016/2017, p. 89. 

  2. Inspección Judicial de Servicios Correccionales, Informe anual 2015/2016, p. 56. 

  3. Informe temático sobre la justicia penal y los derechos humanos en Sudáfrica, una presentación al Comité de Derechos Humanos de la ONU en respuesta al Informe Inicial de Sudáfrica en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en la 116ª sesión del Comité de Derechos Humanos (Ginebra, marzo de 2016), p. 30. 

Los reclusos rara vez hacen ejercicio. En 2015, los internos del Centro Correccional de Pollsmoor declararon que hacían ejercicio una vez al mes. Sin embargo, de acuerdo con la Inspección Judicial de Servicios Correccionales (JICS, por sus siglas en inglés), los reclusos del Centro Correccional de Bethuli recibieron más de una hora de ejercicio por día.

Unas cuantas prisiones están equipadas con una biblioteca completamente accesible. El acceso a menudo está restringido por motivos arbitrarios e ilegales 1.

Solo unas pocas reclusas de la prisión de Pretoria tienen acceso a materiales de lectura. Esos materiales no siempre son suficientes o adecuados.


  1. Informe temático sobre la justicia penal y los derechos humanos en Sudáfrica, una presentación al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en respuesta al Informe inicial de Sudáfrica en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en la 116ª sesión del Comité de Derechos Humanos (Ginebra, marzo de 2016), p. 37. 

El trabajo en prisión es posible pero no obligatorio. Los derechos de los trabajadores no se respetan .

Es difícil encontrar datos actualizados y fiables sobre el trabajo en prisión. Alguna de la información disponible, que data de 2012, muestra que menos del 10% de los reclusos tuvo una actividad laboral.

Los reclusos de seguridad media tienen más oportunidades que los demás. A veces pueden trabajar al aire libre en proyectos agrícolas. En 2014, Alex, un recluso en libertad condicional diaria, trabajó como aprendiz de jardineroen una iglesia, a dos horas de distancia de su prisión.

Durante el período 2016/2017, 10 741 reclusos participaron en programas educativos1 (11 548 en 2015/2016) y 10 099 en programas de capacitación profesional (4225 en 2015/2016).

Al 31 de marzo de 2017, había 515 educadores y 83 psicólogos y consejeros vocacionales 2.

Las condiciones de vida son peores para los reclusos en espera de juicio, especialmente en las grandes áreas urbanas. No tienen acceso a atención psicosocial ni a programas de apoyo o desarrollo 3.


  1. Programas de Educación para Adultos y Capacitación (AET) y programas de Educación y Formación Continua (FET) 

  2. Departamento de Servicios Correccionales, Informe anual 2016/2017, p. 89. Al 31 de marzo de 2016 había 504 educadores y 79 psicólogos y consejeros vocacionales. 

  3. Informe temático sobre la justicia penal y los derechos humanos en Sudáfrica, una presentación al Comité de Derechos Humanos de la ONU en respuesta al Informe Inicial de Sudáfrica en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en la 116ª sesión del Comité de Derechos Humanos (Ginebra, marzo de 2016), p. 29. 

Los reclusos tienen derecho a practicar la religión de su elección 1.

En 2014, había 44 capellanes y 500 consejeros espirituales a tiempo parcial para dar servicio a las instalaciones del DCS 2.

Durante el período 2016/2017, alrededor del 82 % de la población penitenciaria se benefició de los servicios espirituales 3.

Según la Inspección Judicial de Servicios Correccionales (JICS, por sus siglas en inglés), se proporcionaron dietas especiales por motivos religiosos a algunos reclusos del Centro Correccional de Bethuli.4

En 2014, el Departamento de Servicios Correccionales firmó un acuerdo con la Prisión Nacional Musulmana para desarrollar nuevas estructuras. En ese momento, había más de 4000 musulmanes en prisión.


  1. Ley de Servicios Correccionales, Sección 14](https://www.acts.co.za/correctional-services-act-1998/14_religion_belief_and_opinion): “*Se debe permitir al recluso tener libertad de conciencia, religión, pensamiento, creencia y opinión *.” 

  2. Declaración a los medios, Gobierno de Sudáfrica, 11 de diciembre de 2014. 

  3. Departamento de Servicios Correccionales, Informe anual 2016/2017, p. 65. 

  4. Inspección Judicial de Servicios Correccionales, Informe anual 2015/2016, p. 57. 

Las organizaciones externas pueden intervenir en la prisión. Por ejemplo:

La mayoría de los reclusos proviene de entornos empobrecidos, por lo que a menudo no cuentan con suficientes recursos financieros 1.

Los reclusos pueden obtener dinero a través de sus familiares.

De acuerdo con la organización JustDetention, los casos de prostitución a cambio de cigarrillos o comida son comunes.

De acuerdo con el Informe Anual del Departamento de Servicios Correccionales, 50 reclusos escaparon durante el año fiscal 2016/2017 1(71 durante el período 2015/2016).

Prisiones de seguridad súper máxima:

Sudáfrica tiene dos cárceles “supermax”: C-Max en Pretoria (Gauteng), con una capacidad de 281 reclusos Ebongwenien Kokstad (KwaZulu-Natal), con una capacidad de 1440 reclusos.

Estos establecimientos alojan únicamente a reclusos hombres. La C-Max opera desde los años setenta.

Las medidas de seguridad incluyen el aislamiento de reclusos, patios de ejercicios acordonados, cubiertos de plástico, planchas y grilletes especialmente desarrollados, videovigilancia, guardias armados con pistolas paralizantes, escudos electrificados antimotines, balas y chalecos antibalas. Los reclusos no tienen derecho a afeitarse ni a fumar.

Durante los seis meses que dura la primera fase de detención, los reclusos no pueden estar en contacto entre sí y permanecen encerrados 23 horas al día. Durante la hora que dejan su celda, son esposados y un guardia los escolta. La supermax Ebongweni, en Kokstad, utiliza el confinamiento solitario a largo plazo. En este establecimiento, todos los reclusos están alojados en celdas individuales.

Medidas disciplinarias:

En algunas cárceles, los cacheos con desnudo integral y el confinamiento solitario se utilizan para castigar a los reclusos. Menos del 2% de las sanciones de confinamiento solitario reportadas se remiten al inspector penitenciario para su revisión.

El confinamiento solitario se refiere a la reclusión de prisioneros durante 22 horas o más por día. Se considera prolongado cuando se aplica por más de 15 días consecutivos. El castigo disciplinario de “confinamiento solitario” fue eliminado de la Ley de Servicios Correccionales por la enmienda de 2008. Se permite colocar un recluso en una sola celda para castigo cuando se realiza con el propósito de restringir su acceso a los servicios y, si es necesario, esto se puede hacer durante 42 días. Si bien la práctica tiene un nombre diferente, todavía se realiza exactamente de la misma manera que el confinamiento solitario2.

Existe una política disciplinaria que se utiliza para ayudar en la gestión de los reclusos penados. Los funcionarios que trabajan en las instalaciones de la prisión preventiva se quejan de que no existe una directriz establecida para disciplinar a los reclusos. Si bien el relativamente nuevo Libro Blanco sobre la prisión preventiva reconoce esta brecha y ha informado que el DCS ha comenzado el trabajo para abordarla, el asunto está lejos de resolverse. En ausencia de tal directriz, los agentes de la prisión de Johannesburgo, por ejemplo, recurren a cambiar de celda a los internos como castigo. Esto también se practica en los módulos para penados a pesar de que allí los agentes disponen de pautas oficiales sobre la disciplina. Además, en las instalaciones de la prisión preventiva de Johannesburgo, algunos agentes admitieron haber hecho uso ilegal de la fuerza y golpear a los presos que habían transgredido las reglas 3.


  1. Departamento de Servicios Correccionales, Informe anual 2016/2017, p.50. 

  2. Informe temático sobre la justicia penal y los derechos humanos en Sudáfrica](http://tbinternet.ohchr.org/Treaties/CCPR/Shared%20Documents/ZAF/INT_CCPR_CSS_ZAF_23064_E.pdf), una presentación al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en respuesta al Informe inicial de Sudáfrica en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en la 116ª sesión del Comité de Derechos Humanos (Ginebra, marzo de 2016). 

  3. JustDetention International Sudáfrica– SashaGear, “In TheirBoots: StaffPerspectivesonViolenceBehindBars”, enero de 2015, pp. 93-94.