Fecha del informe
Autor(es)Derrick Thulani & Sasha Gear (Just Detention International)

Introducción

El número de reclusos en Sudáfrica ha venido aumentando desde 2016, después de seis años de haber estado en declive. La tasa de encarcelamiento —286 personas por cada 100 000 habitantes— sigue siendo alta, pese a haber disminuido considerablemente desde 2004, cuando se situó en 403 personas por cada 100 000 habitantes.

Las altas tasas de sobrepoblación socavan las condiciones de vida. Algunas celdas albergan hasta dos o tres veces más reclusos que el número para el que fueron diseñadas. Los reclusos no reciben atención médica adecuada y solo algunos de ellos tienen acceso a la educación, el trabajo, los deportes o a la biblioteca.

La violencia y los malos tratos son comunes durante el arresto y la prisión. La cultura de las pandillas, muy presente en Sudáfrica, se refleja tras las rejas. El abuso sexual es un fenómeno común y está relacionado con las tasas de sobrepoblación y la falta de personal.

Sudáfrica tiene dos prisiones de máxima seguridad: C-Max, en Pretoria, y Ebongweni, en Kokstad. La segunda se considera la mayor prisión supermax del mundo, con 1440 plazas.

El sistema penitenciario también cuenta con dos cárceles de gestión privada: el Centro Correccional Kutama Sinthumule, administrado por el operador de prisiones estadounidense GEO Group, y el Centro Correccional Mangaung, administrado por la compañía de seguridad británica G4S. En el pasado, se han presentado denuncias contra los trabajadores penitenciarios de G4S por actos de tortura contra los reclusos, como por ejemplo electrocución.