Contribuidor(es)Observatorio Internacional de Prisiones – Bélgica

Integridad física

Bélgica abolió la pena de muerte mediante la ley de 10 de julio de 1996. Sin embargo, esta pena no se aplicaba desde 1950.

La administración penitenciaria se encarga de publicar el número de suicidios en prisión. No obstante, la falta de estadísticas precisas impide determinar ciertos suicidios, especialmente aquellos provocados por sobredosis. Las poblaciones expuestas a mayores riesgos (preventivos, penados, encarcelados por primera vez, sentenciados a largas condenas, etc.) no están identificadas.

La administración no divulga las demás causas de fallecimiento, ya que estas están protegidas por el secreto médico. Las prisiones de Brujas y de Saint Gilles registran cada año el número de decesos más elevado. La administración argumenta que este hecho se debe, en parte, a la presencia de un centro médico quirúrgico (CMQ) en estas dos prisiones, a las que se suele trasladar a los reclusos gravemente enfermos para que reciban tratamiento.

Número de muertes

59

i
31/12/2014

Tasa de suicidios en reclusión

0

i
31/12/2014
/ 1.9/10 000 (población del país) ; 15/10 000 (población carcelaria)

Los reclusos reportan con frecuencia casos, individuales o colectivos, de violencia física. En ocasiones, estos internos son “sancionados” tras haber sido sometidos a actos de violencia.

La dirección de los establecimientos penitenciarios a menudo conoce los miembros del personal que recurren a la violencia. Sin embargo, por temor a huelgas u otros movimientos sociales, esta no les impone ninguna sanción o las impone tardíamente. Por lo general, los guardias en cuestión son transferidos a otros pabellones o trasladados a otro establecimiento.

Los guardias de la prisión de Forest, sospechosos de pertenecer a un grupo de guardias apodados “los SS”, fueron interpelados en junio de 2015, tras una serie de denuncias presentadas por los reclusos. Sobre ellos pesan las acusaciones de agresión con lesiones voluntarias y premeditación, que causaron la incapacidad laboral de una persona en situación de vulnerabilidad y hostigamiento. Tras esta acusación, algunos guardias se declararon en huelga.

Presentar estas denuncias puede resultar difícil para los reclusos, ya que a menudo desconocen el nombre completo de los guardias; algunos miembros del personal suelen esconder su placa de identificación bajo sus hombreras.

Las violencias sexuales se denuncian rara vez, ya sea por vergüenza o por miedo a represalias. Se han informado casos de abuso, por parte del personal del policlínico de Lantin, sobre reclusos particularmente vulnerables, así como casos de violencia física o verbal que ocurren cuando la policía reemplaza a los guardias durante las huelgas. Normalmente, es difícil obtener un certificado médico que demuestre que las personas han recibido golpes. En muy pocas ocasiones se pone en entredicho a la policía, incluso aunque se hayan formulado quejas en su contra.
Los fallecimientos sospechosos son frecuentes, pero sólo pueden ser analizados caso por caso.
La administración no publica estas cifras.

No se ha señalado ningún caso.