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Vida cotidiana

Las celdas son en general colectivas. La prisión de Rebeuss (Dakar) cuenta con 43 celdas de diferente tamaño, distribuidas en siete módulos. Los espacios son pequeños, los más grandes son de unos 50 m².

El sistema de ventilación en Rebeuss, que consiste en seis ventanas de 50 cm2 por celda y tres conductos de ventilación, se estima insuficiente a causa de las temperaturas elevadas que caracterizan Senegal —hasta 50°—. La mayoría de las paredes no están aisladas y dejan entrar el frío y el agua en invierno.

Las celdas, diseñadas para 40 personas, acogen entre dos y hasta tres veces más reclusos, quienes a menudo deben dormir unos sobre otros, o como ellos lo llaman "empaquetados". Los internos duermen en el suelo o en unas placas de hierro fijadas a las paredes, sobre las que se colocan esteras. En las prisiones más sobrepobladas, los reclusos duermen por turnos.

Según el informe publicado por el Instituto Regional para el Oeste de África del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUDH) y la Asociación de Juristas Senegaleses (AJS), solo el 16 % de las mujeres encarceladas disponen de un colchón. En el establecimiento de Rebeuss, hay un módulo llamado VIP compuesto de seis celdas (de la 38 a la 43) en las que se alberga a los internos privilegiados. Todas están dotadas de camas y acogen a un máximo de diez reclusos (cada uno de ellos tiene su propio ventilador). Entre las celdas 42 y 43 hay un árbol de mango que atenúa el calor del sol. Los reclusos de este módulo disponen de un patio privado1.

La administración penitenciaria, responsable de la preparación y distribución de la comida, encarga de este servicio a una empresa privada de restauración. En el campamento penal Liberté VI, hay una panadería gestionada por los reclusos, que provee pan a todas las prisiones de la región de Dakar1.

La administración penitenciaria asigna como media 600 francos CFA (0.9USD) diarios por recluso.

Las comidas, cuya calidad y cantidad son insuficientes, se sirven en el interior de las celdas. Los reclusos reciben dos comidas diarias: desayuno compuesto de pan, leche y café, y una comida compuesta generalmente de arroz y pescado. Algunos internos afirman haber encontrado piedras y otras basuras en su arroz2.

En las cárceles de mujeres de Thiès y Tambaounda, la comida diaria consiste en una infusión de mijo y agua.

Las familias están autorizadas a llevar comida y completar las raciones diarias —los guardias registran sistemáticamente los paquetes—. Esta situación hace que haya una desigualdad entre los reclusos ubicados cerca de su domicilio habitual y los que están lejos.


  1. "Sénégal : des prisonniers boulangers" en BBC Afrique, 27/10/2016 

  2. "Long Pre-trial DetentionOvercrowdsSenegal Prisons" en Voa News, 11/11/2016 

Uno de los principales problemas de higiene, tanto para las mujeres como para los hombres, es que cada celda, ocupada por decenas, y en ocasiones, centenas de personas, solo dispone de un sanitario. Debido a esto, las mujeres sufren regularmente de infecciones urinarias y otras afecciones ginecológicas.

En algunas prisiones, como la de Velingara (en la región de Kolda), no hay sanitarios en las celdas; la mayor parte de las tuberías están en mal estado; las aguas sucias se acumulan en algunos espacios, dando lugar a olores nauseabundos; los desechos no se evacuan regularmente, y animales dañinos proliferan en las basuras.

Las duchas, además de ser insuficientes, son colectivas y sin agua caliente. En los centros más sobrepoblados, como Rebeuss y Thiès, solo hay una ducha para centenares de reclusos.

La distribución de productos de higiene personal (jabón, compresas) es irregular; en el campamento penal Liberté VI, los reclusos pueden pasar hasta un mes sin recibir jabón.

Cada recluso es responsable del lavado de su ropa, que se hace en lavaderos al exterior de los edificios.

La limpieza de las celdas está a cargo de sus ocupantes, dirigidos por el líder.

El servicio de salud depende del Ministerio de Justicia. Las unidades sanitarias, situadas dentro de los establecimientos, no están bien equipadas. Una parte de la dotación diaria de los internos (estimada en 1000 CFA) está reservada a la salud.

Solo la prisión de Rebeuss tiene una verdadera enfermería, que cuenta con dos habitaciones equipadas con camas metálicas y ventiladores.

Los reclusos que padecen de enfermedades graves son llevados al pabellón penitenciario del hospital de Dakar. Los tratamientos hospitalarios son gratuitos.

Los establecimientos situados en las afueras de Dakar transfieren los reclusos enfermos a los hospitales regionales o departamentales más cercanos. Los que cuentan con medios económicos tienen la posibilidad de ser transferidos al extranjero para recibir los tratamientos necesarios.

El personal sanitario está conformado, en su mayoría, por enfermeros y auxiliares de enfermería. Solo cuatro médicos forman parte del cuerpo médico de la administración penitenciaria. El campamento penal Liberté VI cuenta con una matrona para atender a las mujeres embarazadas.

Las principales enfermedades que aquejan a los reclusos son el paludismo y las infecciones de la piel. Las medidas de prevención no se ponen en práctica de manera rigurosa. Según el informe del ACNUDH y del AJS, menos de la mitad de las mujeres cuestionadas poseían una mosquitera.

Las mujeres sufren a menudo de problemas ginecológicos, infecciones urinarias, cáncer de útero y fibromas.

La administración penitenciaria provee los medicamentos básicos y los allegados deben asumir el coste de los tratamientos específicos. Las asociaciones locales y las ONG se hacen cargo de los tratamientos para la tuberculosis y el sida.

No existe ninguna medida con respecto al cuidado de los reclusos con enfermedades mentales, a quienes por lo general no se les brinda tratamiento ni se separa de los demás reclusos.

Los reclusos están autorizados a salir de sus celdas entre las 07:00 h y las 18:30 h.

En Tambacounda —donde la temperatura es muy elevada—, los internos permanecen fuera durante toda el día y solo regresan a las celdas en la noche. El número reducido de reclusos permite un régimen de seguridad más flexible que en las prisiones sobrepobladas.

El fútbol y la lucha son las principales actividades deportivas en la prisión de Rebeuss. El centro dispone de un campo de fútbol que también se usa para la lucha.

Una minoría de mujeres tiene la posibilidad de participar en talleres de ganchillo, deporte y paseos.

En el establecimiento Liberté VI, se inauguró una panadería, en octubre de 2016, en la que trabajan catorce reclusos. Algunos de ellos habían trabajado en panadería y ahora enseñan el oficio a sus otros compañeros. Los aprendices obtienen un certificado de aptitud al final de su estancia en prisión. Todos los días, la panadería provee el pan a 5000 reclusos en ocho prisiones de la región de Dakar. El proyecto está financiado por el Ministerio de Justicia, la cooperación francesa y la fundación Open Society Iniciative for West Africa (OSIWA).

En los establecimientos para menores, se ofrecen talleres de carpintería, mecánica, forja y costura. Sin embargo, la oferta de formaciones es limitada debido a la falta de personal capacitado, y pocos jóvenes acceden a ellas.

La prisión de Rebeuss dispone de una biblioteca de alrededor 5000 libros.

Cada celda tiene un televisor. Los programas son accesibles desde la mañana hasta la media noche durante la semana y 24 horas durante el fin de semana.

Los reclusos pueden practicar libremente su religión. Todos los establecimientos disponen de un lugar de culto utilizado por los internos de confesiones diferentes. En Rebeuss, con el apoyo de organizaciones asociadas, se organizan conferencias sobre el Islam cada tres meses. Asimismo, los reclusos católicos tienen una reunión y una coral todos los miércoles, y el capellán de la catedral de Dakar organiza una misa todos los sábados.

Los reclusos pueden comunicar sus peticiones a la administración penitenciaria a través de sus líderes. Estos últimos, que tienen acceso a un teléfono móvil, son el contacto regular con la dirección y los internos se dirigen a ellos cuando desean pasar un pedido al economato de la prisión.

Los reclusos de la prisión de Rebeuss organizan regularmente huelgas de hambre; la última se produjo el 15 de septiembre de 2016. En esta ocasión, los internos denunciaban la duración excesiva de la prisión preventiva, la calidad de la comida y los privilegios de los que gozaban algunos de sus compañeros. Cinco días más tarde, este movimiento colectivo degeneró en un motín en el que participaron 600 reclusos y en el que los guardias intervinieron con gases lacrimógenos. Uno de los prisioneros, Ibrahim Mbow, murió en una estampida y otros diez resultaron heridos1.

Los reclusos de la prisión de Thiès empezaron una huelga de hambre al día siguiente para mostrar su apoyo.

Amnistía Internacional y la Raddho organizaron una manifestación en la plaza de la revolución, en Dakar, que no llegó a realizarse debido a la prohibición de las autoridades.


  1. "Sénégal : mutinerie à la prison de Rebeuss" en BBC Afrique, 21/09/2016 

Las personas son registradas sistemáticamente a la entrada de los edificios.

En el interior de los establecimientos, circulan armas blancas, generalmente confeccionadas por los reclusos a partir de objetos cortantes. Una inspección general en Rebeuss, en 2016, llevada a cabo antes de la visita del ministro de Justicia, reveló la presencia de armas blancas y teléfonos móviles, y permitió su incautación.

En 2016, en la prisión de Rebeuss, se desmanteló una red de tráfico de cannabis, en la que un grupo de vigilantes y reclusos colaboraban para introducir y vender el producto dentro del establecimiento. Los autores, tanto funcionarios como prisioneros, fueron investigados.