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España: el protocolo antisuicidios en las cárceles

  • El preso sombra o interno de apoyo es uno de los métodos para evitar que un recluso dentro del programa de prevención se quite la vida
  • Las mujeres en prisión se suicidan más que los hombres en igual situación
  • El suicidio es con frecuencia la causa individual más común de muerte, según la OMS

El suicidio de Rosario Porto en la cárcel de Brieva, abre muchas interrogantes. La mujer condenada por matar a su hija adoptiva ya había intentado quitarse la vida dos veces y a la tercera consiguió ahorcarse. ¿Cómo es posible que esto ocurriera, a pesar de que en las cárceles españolas existe un protocolo antisuicidios en las prisiones de España ¿Cómo funciona? ¿Es efectivo?

El suicidio es un grave problema de salud pública y cada año se suicidan más de 800.000 personas en el mundo. Sin embargo, es más difícil saber cuántos ocurren en las cárceles, muchas. De hecho, la conducta suicida de las personas en prisión es una de las principales preocupaciones de las Instituciones Penitenciarias de toda Europa. Son estas las encargadas de “velar por la vida, la integridad y la salud de los internos”, pero además responsables.

Buscar datos o documentos relacionados con esto en la página de Instituciones Penitenciarias de España, revela la escasa información sobre el problema. Una búsqueda del documento de Prevención de Suicidios en las cárceles resulta infructuosa.

En las cárceles españolas existe el Programa de Prevención de Suicidios (PPS) para detectar a reclusos deprimidos o que por otras condicionantes pueden intentar quitarse la vida. Cuando entra en prisión un nuevo interno, un equipo multidisciplinar lo entrevistas para encontrar algún signo de depresión o para detectar si el preso tiene tendencia a autolesionarse.

Estos equipos compuesto por psicólogos y médicos deciden si el preso debe ser sometido al protocolo antisuicidio. El protocolo antisuicidio se aplica a aquellos presos en función de los resultados arrojados por la evaluación psicológica y determinan si se deben tomar medidas en prisión para prevenir o disminuir la probablidad de que se produzcan acciones autolesivas, como quitarse la vida.

Existen medidas antisuicidios como el preso sombra o recluso de apoyo, que sigue las 24 horas al reo deprimido o en situación emocional que puede llevarlo a quitarse la vida, entre sus labores están la de compartir celda; también otras como la “ubicación en una celda especial de observación o vigilancia nocturna, que permita monitorizar al reo.

Este Programa de Prevención de Suicidios (PPS), sin embargo, ha sido puesto en tela de juicio muchas veces y ha obligado a las autoridades a revisarlo otras tantas por la cantidad de muertes que ocurren por esta causa en las cárceles, en las españolas y en todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que el suicidio es un grave problema de salud pública que es muy difícil prevenir.

El ente sanitario admite además que dentro de las instituciones penitenciarias se presentan más conductas suicidas, pero que además muchas personas que son encarceladas muestran muchos pensamientos y conductas suicidas en el transcurso de sus vidas. Esto es debido a que el encarcelamiento representa una pérdida de libertad, pérdida de apoyo familiar y social, temor a lo desconocido, temor a la violencia física o sexual, incertidumbre y temor acerca del futuro, vergüenza y culpa por el delito, y temor o estrés relacionado con condiciones deficientes del ambiente.

Así lo demuestran los datos que reflejan que la tasa de suicidio en los reclusos a largo plazo parece aumentar con el tiempo de estadía en prisión. De hecho, los así llamados “condenados a cadena perpetua parecen estar especialmente en un mayor riesgo”.

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