— Publicado el 31 octubre 2019.

Esta es la apuesta exitosa de Luis Parodi, quien, desde hace seis años, dirige la unidad 6 Punta de Rieles. Según él, “la prisión no admite el debate y, por lo tanto, no admite la vida. Todo el tiempo se dan órdenes absurdas”. Este módulo, que se asemeja al mundo exterior, contrasta con las prácticas penitenciarias usuales, pues se sale de la lógica del castigo. Para su director, se trata de humanizar el encierro y preparar a los reclusos para que reencuentren su lugar en la sociedad mediante el trabajo, la educación y la creación de empresas.

Las cosas son justas o injustas; se tiene el derecho de algo o no, eso es todo.