Si las condiciones de detención en las prisiones marroquíes son alarmantes, estas parecen ser aún peores para los presos saharauis...

Publicado 9 febrero 2018.

Raptos, torturas, detenciones arbitrarias, humillaciones, condiciones sanitarias deplorables…

Los presos políticos saharauis son víctimas de inaceptables violaciones de los derechos humanos perpetrados por la policía marroquí y por los funcionarios de las prisiones. Las organizaciones nacionales e internacionales lo subrayan regularmente.

Después de 3 años de investigación, la activista pro derechos humanos Isabel Lourenço ha publicado un informe que detalla las deplorables condiciones de encarcelación de los detenidos.

El Sahara occidental ha sido objeto de un largo conflicto territorial desde la descolonización española en 1975. La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por el grupo rebelde Front Polisario, en 1976, va en contra de la soberanía reivindicada por el Gobierno marroquí, que controla actualmente el 80% del territorio. El derecho internacional ofrece respuestas ambiguas a los casos de secesión. La comunidad internacional, acorralada en lo que parece ser una relación bilateral difícil de superar, no logra resolver este conflicto, a pesar de las numerosas tentativas de negociación. La región todavía forma parte de la lista de territorios no autónomos de la ONU, sin soberanía territorial definida ni autoridad judicial determinada.

Para redactar su informe como observadora internacional, Isabel Lourenço ha asistido a múltiples procesos y visitas, ha entrevistado a las familias de los presos saharauis y ha mantenido contacto directo con los detenidos. Si las condiciones de detención en las prisiones marroquíes son alarmantes, estas parecen ser aún peores para los presos saharauis. En medio de un contexto delicado, Isabel Lourenço muestra el calvario cotidiano de la vida de un preso saharaui en una prisión marroquí.

Los presos que han sido diagnosticados con enfermedades contagiosas se encuentran junto a los presos no contagiados y los presos políticos se encuentran en la misma celda que aquellos encarcelados por delitos grave.

"Paquete de bienvenida"

Detenidos en sus domicilios, a menudo sin pruebas, los prisioneros saharauis se encuentran con palizas y torturas al llegar a prisión, el llamado "paquete de bienvenida". Según el informe, la tortura es una práctica común para obtener confesiones y para "reeducar" a los presos. La violencia y los abusos perpetrados por la administración penitenciaria no son solo físicos sino también psicológicos. "En las prisiones, los guardias alientan a los prisioneros marroquíes a discriminar y acosar a los presos políticos saharauis y ellos mismos participan activamente en toda clase de humillaciones públicas".

Las violaciones de los derechos humanos se manifiestan igualmente en la falta de cuidado de los presos: *"El 30 de septiembre de 2016, Houcein Zawi, detenido en El Arjat, solicitó ver a un médico a causa de un dolor intenso en la rodilla (causado por las torturas que había sufrido). El vigilante le respondió que tendría toda la atención médica necesaria una vez muerto y después le golpeó violentamente".

En la mayoría de los casos se le niega el cuidado médico a los presos saharauis, y en muchos otros los cuidados son inadecuados, ya que comprenden tratamientos erróneos o sobre-medicación: "Una vez un prisionero recibió 18 medicamentos diferentes de forma simultánea, de los cuales 3 eran antibióticos con efectos secundarios adversos".

Los presos no están separados por categorías. Por lo tanto, aquellos presos que han sido diagnosticados con enfermedades contagiosas se encuentran junto a los presos no contagiados. Asimismo, los presos políticos se encuentran en la misma celda que aquellos encarcelados por delitos graves: "A comienzos de octubre de 2014, se le diagnosticó tuberculosis al preso político saharaui Brahim Daoudi, cuando se encontraba detenido en Inezgane. A su regreso del hospital, fue recluido de nuevo en una celda que compartía con otros 72 presos, sin un lugar para dormir y sin tratamiento medico".

El informe denuncia el trato inhumano de los presos que se ven privados de instalaciones decentes durante su detención, y que se encuentran sometidos la mayor parte del tiempo a situaciones peligrosas: "Mohamed Balla, antiguo preso de la "Prisión Negra" de Laâyoune, indica que durante su encarcelamiento, las celdas se incendiaron más de una vez a causa de los cables eléctricos".

Los detenidos saharauis dependen de sus familias, que les proporcionan comida o dinero para comprar aquello que necesitan.

Presión internacional

La comida no es ni abundante ni nutritiva: "El menú típico está compuesto por té o café con mucha agua y un pedazo de pan por la mañana, una sopa aguada y sémola o arroz en la tarde. Una vez al mes, hay un poco de carne con sémola. En la noche deben comer los restos, cuando hay".

Los detenidos saharauis dependen de sus familias, que les proporcionan comida o dinero para comprar aquello que necesitan. Es el caso del agua en botella, que es de pago ya que no hay acceso a agua potable corriente. En la práctica, la tarea no es fácil, considerando las grandes distancias - a veces más de 1000 kilómetros - entre su tierra natal en el Sahara occidental y las prisiones marroquíes.

Los bajos salarios y los niveles de estudios de los guardias favorecen el robo de los efectos personales de los presos, entre ellos los productos que traen las familias, cuando se les autoriza.

La administración penitenciaria prohíbe de manera arbitraria las visitas y las llamadas : "En repetidas ocasiones, se le ha impedido a la familia Daoudi dar frutas y verduras a Mbarek Daoudi, actualmente encarcelado en la prisión de Bouizakarne. Sus hijos eran insultados y maltratados cuando intentaban llevarle comida".

El estatus o el empleo de los saharauis no supone una diferencia de trato: "14 estudiantes y militantes saharauis fueron detenidos durante el primer trimestre de 2016, después de haber participado en manifestaciones pacíficas en Agadir y Marrakech. Fueron detenidos, torturados y maltratados por la policía marroquí". Los periodistas saharauis, que se encuentran bajo vigilancia constante, son detenidos y torturados semanalmente y relatan hechos similares. 

Los miembros del grupo de Gdim Izik parecen sufrir un trato ligeramente diferente. Las confrontaciones cerca de Laâyoune en 2010 y los célebres juicios de Gdim Izik, que tuvieron gran repercusión en los medios, han creado una enorme presión internacional. Según el informe, esta presión permite que este grupo de 21 presos tenga ciertos "privilegios" con respecto a los demás detenidos: visitas más largas, mejores instalaciones, el acceso a libros y en ciertas ocasiones a la educación. Sin embargo, estos privilegios no les impiden mostrar signos de tortura y cicatrices ante el tribunal, delante de los observadores internacionales: "A pesar de la petición de los presos al juez, este se ha negado a realizar una evaluación medica".

Encarcelados en unas condiciones difíciles, la voz y las denuncias de los presos políticos saharauis siguen sin obtener respuesta, y no existe una reacción por parte de las administraciones penitenciarias, ni del Ministerio de Justicia, ni de la comunidad internacional.

1000 km

la distance entre certains prisonniers sahraouis et leur famille

Fue torturado por más de 30 guardias después de haber comenzado una nueva huelga de hambre.

La historia de Mohamed Yahya Elhafed Iazza

El señor Iazza, nacido en 1966 en Tan-Tan, fue encarcelado en febrero de 2008. Cumple una pena de 15 años de prisión y actualmente está detenido en la prisión de Taroudant. Mohamed Yahya Elhafed Iazza es un militante de los derechos humanos, miembro de Codesa y de AMDH (Asociación Marroquí de los Derechos Humanos). Padece de muchas enfermedades crónicas como asma, hemorroides y reumatismos.

Ha sufrido maltratos y torturas. En abril del 2014, a pesar de sus graves problemas de salud, la administración de la prisión de Aït Melloul se negó a prestarle ayuda médica.

De abril a mayo de 2014, hizo una huelga de hambre que duró 45 días y fue transferido a otra prisión en Oudaya, Marrakech. Él ya había hecho anteriormente una huelga de hambre de 17 días por las mismas razones, e hizo otra en 2008 que duró 30 días. Fue aislado muchas veces durante su encarcelamiento en la prisión de Inezgane. La noche de su traslado a Aït Melloul, en el año 2009, fue torturado por más de 30 guardias después de haber comenzado una nueva huelga de hambre.

Mohamed Yahya Elhafed Iazza fue raptado en su tienda de tela tradicional saharaui el 29 de febrero de 2008 debido a su participación en una manifestación pacífica en Tan-Tan (al sur de Marruecos) y condenado a 15 años de prisión. Fue llevado el mismo día a la policía de Tan-Tan donde fue torturado durante 3 días junto con otros jóvenes saharauis. Un grupo especializado de la policía se desplazó hasta el lugar para llevar a cabo la sesión de tortura.

Su familia estuvo sin noticias de él durante tres días. Además, le confiscaron sus medicamentos para el asma. El señor Iazza identificó a algunos de sus verdugos, entre los que se encontraban Mustafa Kamour, el jefe de la policía; un policía llamado Abed Jalil Elwaaziz, y un segundo policía llamado Dekir Ahmed.

Iazza estuvo dos días sin recibir comida, ni agua, ni sábanas para poner en el suelo. Durante las sesiones de tortura, fue colgado por los pies, luego en posición Djaja (como un pollo asado); fue abatido a porrazos, amenazado y rociado con orines y desechos.

En la prisión de Ouyada, se encontraba detenido en un espacio de 5x4 metros, con camas superpuestas, junto a otros 26 presos. La celda estaba siempre sucia y llena de humo, ya que no contaba con la ventilación adecuada. La comida era escasa y no aportaba los nutrientes básicos. El agua potable era de pago. Su situación actual en la prisión de Taroudant es similar.

Apóyenos

Donación mensual

Actuar
Difundir
Desarrollar
Contribuir
mockups_devices_es.png