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Ecuador: los controles en las cárceles son frágiles

Una lona despintada y rota. Así es el letrero en donde a duras penas se puede observar la lista de los objetos con los que no se puede ingresar a la penitenciaría de Guayaquil. Son las 10:00 del miércoles y un grupo de 30 mujeres hace fila para entrar a la visita de las 12:30. Visten ropa ligera y para entrar deben dejar sus carteras, celulares y dinero en un kiosco de madera que se improvisó en la parte externa de esta cárcel, que funciona en el kilómetro 26 de la vía a Daule.

La penitenciaría de Guayaquil tiene tres filtros de seguridad. Todos son manuales, pues no hay escáneres para detectar con exactitud los objetos metálicos ni rayos X para verificar más objetos prohibidos, como droga o dinero.

Solo en las cárceles regionales de Latacunga, Turi y Guayaquil operan dos escáneres corporales en cada una. En El Rodeo, en Manabí, hay otro equipo. La información fue confirmada por el subdirector de Rehabilitación, Julio Ballesteros.
Otros 31 centros que están en el país solo tienen detectores de metales, con una tecnología más básica. La fragilidad de los controles ha hecho que en las celdas se encuentren armas de fuego, licores, drogas y otros objetos que son solicitados por las mafias que operan al interior de los centros.

Investigaciones oficiales detectaron 23 redes delictivas a escala nacional. Uno de los cabecillas está precisamente señalado en el caso de la ambulancia, que el 2 de enero pasado ingresó a la cárcel de Guayaquil con televisores, una nevera, armas de fuego y licor.
26 personas, entre policías, agentes penitenciarios y funcionarios civiles, están presas desde el 17 de febrero y son señaladas por supuestamente ayudar a que el cargamento llegara a manos de un jefe de Los Choneros, que está encarcelado por asesinato, delincuencia organizada y asociación ilícita. Una semana después de esas capturas, el 23 de febrero, otra ambulancia intentó ingresar, pero esta vez a la Penitenciaría. En ese vehículo se halló carne asada, 11 celulares y seis litros de alcohol.
Ballesteros sostiene que no existe un protocolo establecido para la seguridad en las cárceles del país.

Asegura que eso lo han detectado desde que se creó el Servicio de Atención a Adultos que asumió una parte de las funciones del Ministerio de Justicia. Sin embargo, entre el 2013 y el 2014, el Ministerio de Justicia implementó un protocolo de visitas para evitar el ingreso de objetos prohibidos. Ese manual decía que los familiares no podían ingresar si llevaban chompa, abrigo, short, bermuda, vestido corto, objetos de vidrio o metal.

Tampoco, quienes tuvieran botas, zapatos con plataforma, pasadores, carteras, mochilas, billeteras, fundas, cinturones, correas y corbatas.

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