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La epidemia de COVID-19, surgida en diciembre de 2019 en la provincia de Hubei (China), se propaga.
El virus no se queda a las puertas de la prisión. Las personas detenidas viven en ocasiones en condiciones insalubres y de hacinamiento, compartiendo celdas de pocos metros cuadrados o grandes dormitorios colectivos. Su estado de salud suele ser peor que el de la población general. Las medidas que se deben adoptar para limitar el avance de la enfermedad se encuentran con la barrera de las condiciones materiales y de la desigualdad de la atención sanitaria.
¿Qué medidas se están tomando para garantizar la seguridad de todos, tanto de las personas detenidas como del personal penitenciario? ¿Cuáles están siendo las consecuencias de la pandemia sobre las condiciones de vida en prisión?

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Casos confirmados entre los reclusos: 48

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Casos confirmados entre los reclusos: 1

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