Testimonio

Guantánamo: más allá de lo inhumano

“Perdí mi nombre. Dejé de ser una persona para convertirme en una cifra”.

La prisión de Guantánamo, creada en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre, se sitúa en la base militar estadounidense de Cuba, lejos de las miradas y al margen de las leyes de Estados Unidos y del derecho internacional. Cerca de 800 personas fueron enviadas allí, en nombre de la “guerra contra el terrorismo”.

Mohamedou Ould Slahi, un ingeniero informático nacido en Mauritania en 1970, pasó catorce años (2002 a 2016) recluido injustamente en Guantánamo, donde fue víctima de tortura, humillaciones y tratos degradantes. El 28 de junio, en el marco de Concertina, Mohamedou compartió su historia, junto a su amigo Sylvain Savolainen, miembro del Colegio de Abogados de Ginebra y defensor de Abd al-Rahim al-Nashiri, todavía encarcelado en Guantánamo. Al día de hoy, quince hombres permanecen allí.

En el presente artículo retomamos los momentos más memorables y emotivos de la conversación, moderada por Claude Costechareyre.

Algunas familias de las víctimas declaran incluso que lo que se hace en Guantánamo no puede hacerse en su nombre.

Para mí, el perdón no es un lujo, es la única manera de sobrevivir.