Tribuna

De una ciudad a otra

Relato de una prisión móvil e invisible

// Ciudad y prisión, segunda temporada ─en colaboración con Rescaled.

De un muro a otro, Prison Insider continúa cuestionando los vínculos que existen entre la ciudad y la prisión. En colaboración con Rescaled, hemos dado un espacio a varias personas para que expresen sus puntos de vista. Descubra los artículos de la primera temporada y siga los diferentes episodios de la investigación artística “Tras el rastro de la prisión”.

Anaïs Tschanz es investigadora docente de criminología en la Escuela Nacional Penitenciaria de Francia (ENAP). Durante sus estudios en la Universidad de Montreal, escribió una tesis doctoral sobre la privacidad de las personas privadas de libertad. En el marco de su tesis, entre 2014 y 2018, entrevistó a 44 hombres y mujeres recluidos en las cárceles provinciales de Quebec, en las que se aloja a personas en prisión preventiva o que cumplen condenas inferiores a dos años. En este artículo, Anaïs retoma un ángulo particular de su investigación. Algunos extractos de sus entrevistas ilustran su relato.

Una noche invernal de viernes en Montreal, la fila interminable de coches que trataba de salir de la ciudad por la autopista 40 1, provocaba aquella habitual congestión a la que nunca logras acostumbrarte. Transitando en medio de los restos de nieve ennegrecida por el tráfico, esta masa de vehículos ocultaba la dinámica microbiana y los problemas invisibles, pero no menos importantes, de la sociedad. En ese mismo instante, un furgón salía de la prisión de Burdeos para incorporarse al flujo de automóviles. Se trataba de un pequeño vehículo, a priori anodino, que circulaba entre los demás con un rumbo desconocido.

— Illustration ©Mélanie Bouteille.

  1. la autopista 40 conecta la región metropolitana de Montreal con diferentes provincias de Quebec. 

Ellos forman parte de un auténtico circuito

Día de traslado

Los traslados son cambios de prisión que se imponen a los reclusos. Estos pueden hacerse por razones de seguridad, para limitar los costes, descongestionar las prisiones, gestionar la población o como forma de castigo. En este sentido, pueden analizarse como desplazamientos forzados, gubernamentales o disciplinarios, que se añaden a la pena de prisión. No ignorarlos, además de verlos como uno de los sufrimientos de la condena, nos permite replantearnos nuestra visión inmóvil y estática de la experiencia carcelaria, para considerarla como una especie de engranaje compuesto de movimientos, flujos y cambios.

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