Carta abierta al presidente Macron

Por Bernard Bolze

¡A ver si es cierto!

Señor Emmanuel Macron, como candidato a la presidencia de la República, usted no fue uno de los que prometió un mundo con menos prisiones. Por el contrario, se comprometió a construir, en el transcurso del quinquenio que comienza, las 15 000 plazas, que a su parecer, hacen falta.

Señor Emmanuel Macron, como candidato a la presidencia de la República, usted no fue uno de los que prometió enfocarse en la miseria social y en las desigualdades que forjan el destino de los pequeños infractores, puesto que afirmó que suprimiría "el principio de la automaticidad de la adaptación de las penas inferiores a dos años" (lo que, entre paréntesis, nunca ha existido).

Señor Emmanuel Macron, como candidato a la presidencia de la República, usted declaró tener "la intención de inventar nuevas formas democráticas que permitieran al pluralismo y a la vitalidad democrática —que surgió durante esta campaña— expresarse". También afirmó que: "los movimientos ciudadanos, las ONG y las asociaciones podrían tener mayor representación y participar en las decisiones políticas de manera más activa". Y señaló para ello querer contar con la experiencia de "conocedores".

Tomamos nota, en primer grado, de su pragmatismo reivindicado, que rompe con el discurso dogmático e ideológico que preside a cualquier toma de palabra o, aún más grave, a cualquier toma de decisión, con respecto a las prisiones francesas.

Si en realidad prestara atención a las ONG, a los movimientos ciudadanos, a las asociaciones y a los investigadores, se daría cuenta de que todos defienden las penas alternativas al encarcelamiento, que son menos costosas y favorecen la reducción de la reincidencia. Si dirigiera su mirada hacia los países nórdicos, tal vez terminaría por compartir nuestro deseo de una Europa que encierra menos para proteger mejor.

El proyecto de justicia que le pedimos que defienda es el de una Francia lúcida, que se olvide del repliegue en sí misma y del recurso masivo al encarcelamiento, como lo están haciendo tantos otros países.

Para disminuir el número de reclusos a escala mundial, cada país debe intensificar sus esfuerzos. Por ello, le pedimos que abra el camino en Europa, a través de un funcionamiento con menos prisiones que cuente con el apoyo de la sociedad civil.

Pragmático señor Macron, le invito a que encontremos juntos las respuestas que permitirán tanto al pluralismo como a la vitalidad democrática expresarse. La prevención funciona, la prisión funciona (muy mal). ¿Pragmático? ¿Seguro? ¡A ver si es cierto!


Bernard Bolze
Director de Prison Insider

Publicado el 17 de mayo 2017
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