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Contribuidor(es)Comité Húngaro de Helsinki

Relaciones con el exterior

Los familiares del recluso deben obtener un permiso de visita por parte del director del establecimiento. Solo dos adultos y dos niños menores de 14 años pueden visitar a una persona al mismo tiempo.

Los reclusos tienen derecho a una visita familiar al mes, por lo general, de entre 60 y 90 minutos. Algunos establecimientos conceden más tiempo para las visitas a los internos con buen comportamiento. El tiempo mínimo establecido se considera insuficiente para que los reclusos mantengan una vida privada y familiar, especialmente los preventivos.

Como parte de un “programa de equilibrio” para combatir el hacinamiento en las cárceles, muchos reclusos han sido transferidos a varias ciudades del país. El principal efecto negativo de esta redistribución es la frecuencia de las visitas de los familiares, que se encuentran aún más lejos de sus seres queridos. La ley húngara no prevé las visitas conyugales.

En varios reformatorios de menores solo se autoriza una visita al mes. Es posible que se conceda una visita adicional, pero únicamente a manera de recompensa. En algunos centros, se prohíbe el contacto físico con los visitantes.

De manera general, los reclusos pueden solicitar la libertad condicional tras cumplir una parte proporcional de su condena; la elegibilidad varía entre el 50% y el 75% de la pena, de acuerdo a las circunstancias y la sentencia inicial. Los reincidentes y los que cometieron delitos dentro de una organización criminal no son elegibles para la libertad condicional.   

Tras la sentencia piloto del TEDH en 2015 (ver población carcelaria), se ha recomendado a Hungría que favorezca las penas no privativas de libertad y reduzca el uso de la prisión preventiva para paliar el problema del hacinamiento.    

Para julio del 2015, 138 reclusos habían solicitado una pena no privativa de libertad. Por el momento, estas personas permanecen encarceladas, un juez decidirá prontamente si su solicitad es aceptada o no. Varios miles de casos aún siguen pendientes.

Todos los reclusos tienen acceso al reglamento interno (hay un ejemplar en cada celda). Asimismo, la legislación y la información legal deben estar disponibles en la biblioteca de la prisión, ya sea en formato impreso o electrónico.

No hay abogados dentro de los establecimientos, los internos dependen de sus abogados externos para las cuestiones relacionadas con su reclusión. Desde el interior de la prisión, los penados pueden contratar a un abogado que les proporcione asistencia jurídica, pero esto ocurre raramente.

La calidad de la representación de los abogados públicos (de oficio) es inferior a la privada. Esto se atribuye en parte a que las autoridades son libres de designar el abogado de los acusados. Algunos abogados dependen económicamente de estas designaciones, lo que crea un conflicto de intereses que puede afectar la efectividad de la defensa.

Durante la investigación, los interrogatorios pueden tener lugar incluso sin la presencia de un abogado defensor. Los abogados se quejan de que no se les avisa con tiempo la hora y fecha de los interrogatorios, por lo que a menudo no pueden asistir.

Los reclusos tienen derecho a votar, a menos que el tribunal los prive de este derecho debido a la naturaleza de su delito o de su condición mental. Los penados no tienen derecho a presentarse como candidatos a ningún tipo de elección.

En 2011, Hungría designó a su Oficina del Defensor del Pueblo como Mecanismo Nacional de Prevención. El MNP entró en funcionamiento en enero de 2015. Once miembros del personal desempeñan Las tareas del MNP. Entre ellos, uno es nombrado por el Comisario Adjunto de los Derechos Fundamentales. Al menos dos miembros deben tener experiencia en medicina, derecho o psicología.   

El Comisario tiene poder adicional para recurrir a expertos externos. De este modo, ha creado un “Órgano Consultivo Civil” con expertos de ONG, que asiste en sus funciones al MNP. Dicho órgano está conformado por ocho organizaciones miembros, cuatro invitados (el Colegio Médico Húngaro, la Asociación Psiquiátrica Húngara, la Asociación Húngara de Dietética y la Asociación de Abogados de Hungría) y cuatro elegidos tras un proceso de postulación (Comité Húngaro de Helsinki –Menedék– la Asociación Húngara de migrantes, La Unión de Libertades Civiles de Hungría y el Centro Mental de Discapacidad).

  • Dirección: Nemzeti Megelőző Mechanizmus (Mecanismo de prevención Nacional) Alapvető Jogok Biztosa (Oficina del Comisario de los Derechos Fundamentales) Budapest V. kerület, Nádor utca 22.

Las quejas deben incluir el nombre de la institución en la que se produjeron los hechos y pueden presentarse vía:   

También es posible enviar quejas anónimas.

El MNP es un organismo independiente. Sin embargo, el CHH considera que este carece de recursos suficientes para llevar a cabo su misión.

Hungría ha creado una serie de mecanismos de denuncia y control. Las denuncias pueden presentarse ante la policía, el Departamento de Supervisión y la Oficina del Fiscal. Aunque el Departamento de Supervisión esté separado de los equipos encargados de los procedimientos judiciales, no puede considerarse totalmente independiente, ya que está vinculado al Ministerio Público.    

Desde hace dos décadas, el Comité Húngaro de Helsinki (CHH), una ONG independiente, se encarga de controlar las prisiones y de proveer un servicio de asistencia jurídica para las víctimas de violación de derechos humanos por parte de las fuerzas del orden.