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Japón: privación de libertad, privación de la humanidad

– Publicado el 8 enero 2019

// Serie "Un día en prisión" (7)

En prisión los días transcurren uno tras otro pero no siempre de la misma manera; las condiciones de reclusión, el ritmo de las jornadas, la posibilidad de recibir visitas, tratamientos médicos, comida o la asistencia de un abogado, varían considerablemente de un país a otro, e incluso, de una prisión a otra. Prison Insider publica testimonios de personas que han estado o están en prisión para permitirles compartir su experiencia. Estos testimonios llamados “Un día en prisión” traducen en palabras la difícil realidad del encarcelamiento en cualquier lugar del mundo.

Geoffrey es un ciudadano inglés actualmente recluido en la prisión de Osaka, Japón. Encarcelado en este país extranjero desde 2010, hoy, a sus 61 años. Geoffrey describe para Prison Insider cómo es un día en una prisión japonesa.. Y se siente con poco contacto humano.

Este testimonio es una colaboración entre Prison Insider y Prisoners Abroad

Japón
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Una de las diferencias más importantes entre los días laborables y los no laborables (incluidos fines de semana, festivos, etc.) es la oportunidad de algo de –muy poco– contacto y relaciones humanas, así como de conversación. El resto del tiempo (días no laborables) hay una prohibición y ausencia absoluta de contacto humano de cualquier tipo para todos los extranjeros (o algunos nacionales), ya que todos se encuentran en régimen de aislamiento1.

El cuadro siguiente es una copia del horario de los días laborables para los reclusos que trabajan en la fábrica.

  • 6:40 – Despertar (levantarse de la cama)
  • 6:40 – Lavarse la cara, hacer la cama, limpiar la habitación
  • 6:50 – Recuento (a la voz de “atención”, decir el número)
  • 7:00 – Desayuno servido vía “ventanilla”
  • 7:25 – Salida hacia la fábrica (marcha de unos ~ 100 m)
  • 7:45 – Comienza el trabajo
  • 12:00 – Pausa para el almuerzo (20 minutos de contacto humano)
  • 12:30 – Reanudación del trabajo
  • 16:25 – Finalización del trabajo
  • 16:30 – Vuelta a la habitación (marcha de unos ~ 100 m)
  • 16:50 – Recuento (a la voz de “atención”, decir el número)
  • 17:00 – Cena servida vía “ventanilla”
  • 17:20 – Tiempo libre (lectura, escritura, etc. ¡TV no!)
  • 19:00 – (Hora de acostarse) TV hasta las 21:00
  • 21:00 – Se apaga la TV. Obligación de ir a la cama
  • 21:00 – Se apagan las luces. Se prohíbe toda actividad.

  1. Nota: aproximadamente el 50-60% de nacionales están alojados en celdas comunitarias de hasta ocho personas. Este no es el caso para los extranjeros y, como consecuencia, he tenido que soportar más de ocho años de prisión en solitario. 

Obviamente, cualquier forma de charla - a menos que sea aprobada por el guardia a cargo, tras solicitarlo - está estrictamente prohibida

¡Come en silencio!

Además del tiempo de interacción que se permite a la hora del almuerzo (20 minutos, ya que las comidas se deben tomar en silencio … ¡obligado!), habrá un solo descanso para el té, de unos 10-15 minutos, en el que se permite conversar, más un periodo de ejercicio de 30 o 40 minutos, dependiendo de la localización (campo, gimnasio o fábrica), en el que también se permite la conversación.

Cabe señalar que hay dos pausas para el té. La primera, a las 9:45 y la segunda a las 14:45. Solo en una de estas dos pausas se permite conversar, mientras en la otra solo se puede beber.

De este modo, es fácil calcular el tiempo total en el que se permite alguna forma de contacto humano, con un máximo -a lo largo de una semana de cinco días laborables- de 75 minutos al día = 375 minutos.

Esto significa que podemos hablar solo durante seis horas y quince minutos a la semana.

Durante el tiempo empleado en el trabajo, las reglas que rigen toda conducta se implementan de manera rígida y estricta, y todo quebrantamiento conlleva medidas disciplinarias severas, degradantes e inhumanas. Obviamente, cualquier forma de charla ─a menos que sea aprobada por el guardia a cargo, tras solicitarlo─ está estrictamente prohibida; como también lo está mirar alrededor o moverse, aunque sea un metro de su área de trabajo. Si se puede imaginar un campo de entrenamiento para reclutas combinado con una guardería supervisada por unos sádicos que aplican una normativa draconiana con reglas arbitrarias, ¡ya está a medio camino de la realidad!

Existen algunas áreas destinadas al ejercicio físico (fuera de las zonas de campo) que están delimitadas para sentarse, caminar, correr y practicar otros deportes. Por alguna oscura y desconocida razón, correr y hablar está prohibido.

Sin contacto humano

En este punto, creo que merece la pena considerar cuidadosamente la cantidad de tiempo de contacto humano, y su proporción, en relación al tiempo semanal total. Los siete días de la semana suman 168 horas, así es que un máximo de 6h15 min representa aproximadamente el 3.7% del tiempo disponible para los que están en régimen de aislamiento. Esto incluye a todos los extranjeros.

Esta privación de contacto y relaciones humanas ha sido el centro de muchos estudios de investigación médica, y todos ellos, sin excepción, señalan este trato y condiciones como causantes directos de graves trastornos mentales, emocionales y sociales. La mayoría de los países civilizados han tipificado este trato, con el uso del régimen de aislamiento solo en las situaciones más extremas y, generalmente, solo durante un periodo de tiempo corto y específico. Pero Japón lo usa de manera generalizada, sin ninguna razón válida, y en particular, para todos los reclusos extranjeros de la prisión de Osaka.

El entorno pseudo-militar de la prisión se caracteriza por la marcha acompañada de la voz: “Ichi…ni…ichi…ni”, que significa 1-2-1-2, siendo “1” el pie izquierdo, y “2” el pie derecho.

Todas las órdenes e instrucciones se dan a gritos, lo que consiste en un trato degradante y humillante que según algunos estudios de investigación provoca problemas de comportamiento y degrada la autoestima de las personas.

Generalmente, en la semana de cinco días laborables, hay dos periodos de 15 minutos para ducharse/afeitarse, que se aumentan en los meses de verano con una ducha de 10 minutos y dos lavados rápidos de 2 minutos cada uno. Durante estos periodos de ducha, numerosas reglas cambian en permanencia, y el guardia responsable se encarga de gritarlas de manera desdeñosa por megáfonos que distorsionan el sonido.

Todos los desplazamientos fuera de las fábricas y de los módulos de alojamiento están bajo la supervisión de los guardias y se llevan a cabo en filas de a tres en marcha militar. Existen algunas áreas destinadas al ejercicio físico (fuera de las zonas de campo) que están delimitadas para sentarse, caminar, correr y practicar otros deportes. Por alguna oscura y desconocida razón, correr y hablar está prohibido. Allí donde sea posible, el grupo de internos debe formar en fila de a tres y contarse a partir de 1. Cuando el guardia decide que se ha acabado el tiempo para hacer ejercicio, todo el mundo es cacheado/registrado y todas las conversaciones deben cesar inmediatamente.

El gran número de reglas, que cambian casi a diario, va más allá de cualquier entendimiento. El resultado es que ningún interno está seguro de cuáles son las reglas exactas y apropiadas en un momento dado; esto aumenta los niveles de stress y, en consecuencia, el resentimiento contra los guardias.

Una observación muy relevante es que los guardias de primera línea están sujetos a casi el mismo trato militarista que sufren los internos, aunque su aplicación es mucho más suave. El resultado de esto es un maltrato de tipo jerárquico. Se afirma que esta disciplina es para mantener un ambiente tranquilo y que se espera de los trabajadores de la prisión que actúen como educadores y guardianes de la moral.

En realidad, el objetivo principal de los guardias es descubrir a alguien incumpliendo una regla, ya sea real o imaginaria, para poder informar de ello y que el interno sea castigado.
La opinión general es que cuando un guardia busca un ascenso, habrá un alto índice diario de internos que serán sorprendidos violando las normas. Esto es solo una conjetura, pero parece una conclusión acertada basada en la observación.

Mi testimonio se ha centrado en la rutina que se hace cumplir a rajatabla durante los días laborables. Mencioné que cualquier transgresión tiene como consecuencia severas amonestaciones y periodos de tiempo en módulos de castigo, llamadas “shobatsu”.

Se puede concluir que las violaciones de derechos humanos básicos no solo son toleradas por las autoridades y el Gobierno japonés, sino que se alientan y promueven de manera activa. El único camino que puede tener algo de éxito es el de la información a los ciudadanos de Japón y a la población mundial.


Traducido por Esperanza Escalona Reyes

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Prisoners Abroad

Derechos humanos y asistencia caritativa

Prisoners Abroad proporciona ayuda humanitaria, asesoramiento y apoyo emocional a los ciudadanos británicos encarcelados fuera de su país, así como a sus familiares y amigos.También ofrece servicios de reasentamiento ─asesoramiento en materia de prestaciones sociales, alojamiento, reintegración, salud, trabajo...─ tras la liberación de las personas y su regreso al país.

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