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Suiza: un día en prisión

Publicado el 18 mayo 2018.

En prisión, los días se suceden pero no siempre son iguales. Las condiciones de reclusión, el ritmo de las jornadas, la posibilidad de recibir visitas, alimentarse, recibir tratamiento médico o acceder a una defensa, varían considerablemente de una prisión a otra o de un país al otro. Prison Insider publica testimonios de personas que viven o han vivido la prisión y que pueden dar a conocer estas situaciones. Esta serie de testimonios "Un día en prisión" refleja con palabras las diversas realidades del encarcelamiento alrededor del mundo.

Inma está encarcelada en la prisión de Champ-Dollon en Suiza. Ella nos cuenta el ritornello de un día en la cárcel.


NO ME HACE FALTA programar la televisión como despertador para despertarme cada mañana; mi reloj biológico está más que programado.
Justo hoy cumplo once meses de encarcelamiento, tiempo suficiente para que muchas cosas se hayan convertido en costumbre.

La verdad, nuestros desayunos son privilegiados, porque al trabajar, tenemos dinero para comprar un buen café

Preparar el desayuno

Abro los ojos, deben ser las 6:50 a.m., permanezco en mi litera hasta que escucho el pitido que abre la puerta de seguridad que mantiene cerradas y aisladas las celdas. Al escuchar el pitido, bajo de mi cama para vaciar los termos de agua caliente y volver a llenarlos con agua más caliente para preparar el desayuno. Normalmente, en la comida del día anterior, te dan un sobrecito de café, uno de Nesquick, una margarina individual y una confitura individual, y el pan que te haya sobrado del día anterior, con eso es con lo que puedes preparar el desayuno.

A las 7 en punto, una guardiana abre la puerta y grita “l’eau chaude” (el agua caliente), y ahí salgo de la celda con los dos termos, el mío y el de mi compañera, a coger agua caliente para preparar nuestros desayunos. La verdad, nuestros desayunos son privilegiados, porque al trabajar, tenemos dinero para comprar un buen café, un buen té, biscotes, mantequilla, huevos cocidos, algo de fruta, etc. Pero eso lo pagamos nosotras. No dan azúcar, por lo que siempre tenemos algunos sobres que nosotras compramos para dar a las chicas nuevas que llegan.

Al principio me costó mucho acostumbrarme a los horarios, pero con un año aquí, ya estoy habituada

Así cada día.

Después del agua caliente, pasa el Chef d’unité (jefe de módulo) para la “reclamación”, y en ese momento es donde tenemos que decir todo lo que necesitamos; por ejemplo, papel higiénico, formularios, papel y sobres, hilo y aguja, vélo (bici). Yo pido vélo cada día para poder hacer algo de deporte… porque cada vez tenemos menos trabajo en la planta de mujeres (Champ Dollon es una prisión de hombres). Hay unos talleres en los que cosemos, dibujamos, leemos, hacemos pulseras; no es un trabajo propiamente dicho pero, por asistir, nos pagan 16CHF al día, unos 300CHF al mes, pero es cierto que desde noviembre hay muchas guardianas que se ponen “enfermas”; es una especie de huelga que hacen porque les quitaron una parte salarial, pero los perjudicados somos los presos, sin duda, porque el hecho de que no haya guardias para supervisar los talleres, hace que tengamos que permanecer 23 horas en la celda, menos la hora de la “promenade” (paseo) a las 04:00 p.m.
Comemos a las 11:00 a.m.
Cenamos a las 05:00 p.m.
Al principio me costó mucho acostumbrarme a los horarios, pero con un año aquí, ya estoy habituada.

La calidad de la comida es aceptable, aunque hay poca fruta y verduras. Todo es frito, refrito y “reciclado”.

Durante el día, si no vamos a los talleres, yo me dedico a escribir (estoy preparando un libro de poemas), a pintar en acuarela o mandalas… Después del repas (la comida) de las 11h intento hacer una pequeña siesta y cojo el sueño mientras leo algo. Después, tenemos una horita de paseo por el patio. Al subir del patio, sirven la cena y, luego, algo de tele y lectura.
Así cada día.


Inma, por Prison Insider

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