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Sudán: La fuga

─Publicado el 13 junio 2018.

Le voyage de Hafiz El Sudani es el relato de Hafiz Adem, refugiado sudanés, sobre su fuga de la prisión de En Nahud hasta su llegada a Francia. Condenado a muerte por un delito que no cometió, Hafiz Adem describe la arbitrariedad de la justicia, las condiciones inhumanas de reclusión, la tortura y los trabajos forzosos a los que fue sometido. Tras viajar durante dos años, y cruzar el Mediterráneo en una patera, Hafiz llegó a Europa en marzo de 2017. Durante su estancia en el campamento de refugiados de Porte de la Chapelle, en París, Hafiz descubrió el colectivo Dessins Sans Papiers (Dibujos sin papel), que publicó su historia. Extractos


Mi nombre es Hafiz Adem, nací el 28 de agosto de 1990 en Aumkebish, Sudán. En el pueblo, mi hermano Moussa tenía un club, en el que los hombres iban a jugar cartas, tomar té y hablar. También había un televisor para ver los partidos de fútbol, y un PlayStation con algunos juegos. Nunca me gustó ese lugar, siempre había agitación y altercados… Yo solo iba para ayudar a mi hermano Moussa; nos queríamos mucho. Lo que más disfrutaba era cuando estábamos solos, podíamos sentarnos y hablar, él me contaba historias.

Nos torturaron durante meses para hacernos confesar, pero éramos inocentes.

El arresto

La noche del 2 de febrero de 2014, cerramos el club sin notar nada anormal. Pero a la mañana siguiente, empezaron los problemas. Varios policías armados llegaron a nuestra casa, nos dijeron que habían encontrado a un hombre muerto en el club, y nos acusaban de haberlo asesinado. Nos mostraron el cuerpo, que transportaban en su jeep, los brazos y las piernas estaban mutilados, pero se podía reconocer su rostro. Les juramos que no conocíamos al hombre, pero no nos creyeron. Nos arrestaron a los dos, frente a nuestra familia. Nos encarcelaron y torturaron durante varios meses para hacernos confesar, pero éramos inocentes. Tres veces al día, los guardias venían a buscarnos para interrogarnos, y si negábamos los cargos, nos torturaban con descargas eléctricas. Hasta el final, juramos que éramos inocentes.

No hubo ninguna investigación. Durante el proceso de mi hermano, pidieron a nuestros conocidos que vinieran a testificar, pero nadie estaba con nosotros cuando cerramos el club. La familia de la víctima tenía un abogado, y nos prometieron que si quedábamos libres, ellos mismos nos matarían. Tal vez mi hermano tenía enemigos pero yo no lo sabía. De todas formas, en ese país, la justicia no existe.

Moussa fue condenado y fusilado el 2 de junio. En Sudán, las ejecuciones son públicas, nunca olvidaré aquel día.

Durante mi proceso, dos días más tarde, yo estaba en un estado de shock que ni siquiera era capaz de permanecer de pie o hablar. Me condenaron a muerte. Ese mismo día me trasladaron al hospital, pues me encontraba muy mal. A mi regreso a la prisión, me dijeron que tenía que trabajar en espera de mi ejecución.

No había un lugar para hacer nuestras necesidades, teníamos que dormir en medio de los insectos y los excrementos”

La prisión y la fuga

Estaba encarcelado en la prisión de En Nahud, una ciudad en el desierto, al Oeste de Kordofán. Es un establecimiento bastante grande, que alberga a más de mil reclusos.  

En mi celda, éramos veinte; en algunas celdas había hasta cincuenta personas. No había un lugar para hacer nuestras necesidades, teníamos que dormir en medio de los insectos y los excrementos; el olor era insoportable.   

Nos obligaban a trabajar desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, sin descansar. Tan pronto como mostrábamos señales de cansancio, los guardias nos golpeaban con un látigo. No nos permitían descansar ni un solo segundo. Cuando llegué, estaban trabajando en la construcción de una red de distribución de agua, al exterior de la prisión. Teníamos que cavar zanjas de drenaje y transportar tuberías muy pesadas.

Un día, mi padre, que me veía sufrir, me dijo que si lograba escapar, él me ayudaría a esconderme, y que encontraríamos una solución.

Unas semanas más tarde, estaba trabajando en la obra, eran como las 5 :00 p.m, los guardias estaban hablando entre ellos y, mientras miraban hacia otro lado, solté mi herramienta y salí corriendo tan rápido como pude. Al cabo de 50 metros, uno de los guardias se dio cuenta de que me había escapado y comenzó a seguirme. Yo seguí corriendo hasta llegar a un pueblo. Me adentré en un bosque y subí a un árbol. Allí permanecí hasta la madrugada, y cuando no vi más a los guardias, bajé. Estaba oscuro, caminé hasta el amanecer sin saber dónde ir. Al final llegué a una carretera y una persona aceptó llevarme en autostop. El conductor me preguntó de dónde venía, le respondí que estaba en Am Rubesha y que me había perdido.

No me hizo ninguna pregunta acerca de mi ropa, pero creo que reconoció el uniforme de la prisión de En Nahud.

Cuando se detuvo para descansar, salté del automóvil y me escapé de nuevo, pues no quería correr el riesgo de que me llevara de regreso a la prisión.

“Seguía descalzo y con mi uniforme de la prisión”

Últimos días en Kordofán, de vuelta a Libia

Sabía que tenía que salir de Kordofán lo antes posible. Caminé por mucho tiempo, hasta llegar cerca de Rubesh. En el camino conocí a un viejo agricultor que me aconsejó que evitara las grandes ciudades. Sin embargo, decidí ir a Rubesh, aunque no tenía dinero, seguía descalzo y aún llevaba puesto el uniforme de la prisión. En Rubesh, logré subir a la parte trasera de un vehículo. Después de tres horas de viaje, el auto se detuvo en un pueblo de Darfour, los conductores me descubrieron y me echaron porque no tenía dinero. En el pueblo me aconsejaron ir a Milit para llegar al Chad. Hice autostop y llegué por fin a Milit.

Habían pasado ya cinco días desde mi fuga. En Milit, conocí a un hombre que me preguntó por qué estaba descalzo y qué hacía en este calor; era el jeque de la ciudad1.

Le respondí simplemente que había perdido mis zapatos corriendo tras un auto. Entonces me compró un par de zapatillas deportivas y me indicó cómo llegar a Tina, en Chad. En mi país, las personas ayudan a los que están pasando por situaciones difíciles, y son solidarias también con los que son perseguidos por el Gobierno. Como lucía cansado, él me invitó a su casa a descansar. Ahí pude llamar a mi padre, quien me aconsejó permanecer cerca de la frontera para que pudiéramos encontrarnos.

Al día siguiente, me dirigí a Tina, después a Basha. Cuando hablamos por teléfono, mi padre y yo concertamos una cita en Milit. Allí, él me dio dinero para el viaje y luego nos despedimos. Fue justo en ese momento cuando me percaté de que nunca más regresaría a Sudán y de que no volvería a ver a mi familia.


  1. es el nombre que designa al responsable del pueblo. 

Una historia que nace en Sudán ─ en la prisión de En Nahud bajo la dictadura del presidente El Bashir ─ y sigue su curso en el infierno de Libia, “la ruta del desierto, los pasadores de frontera en Sabratha, la travesía del mar, las matracas italianas, la vida en el campamento de refugiados del Boulevard de la Chapelle”.


Extracto del epílogo de Hervé Di Rosa del libro “Le voyage de Hafiz El Sudani ─Dessins sans papiers” de Hafiz Adem y Audrey Cluzel.

Para saber más

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Dessins sans papiers

Colectivo activista

Est colectivo organiza talleres en los campamentos de refugiados y en los centros de acogida desde 2016. Además, publica libros de dibujos para traspasar las fronteras y compartir historias que todo el mundo pueda entender. Tras recopilar 200 dibujos, Dessins sans papiers publicó el libro Lea voyage de Hajiz El Sadani, el testimonio dibujado de Hafiz Adem, y Le Journal de Mickey Le Vieux, de Mohamed Ndepe Tahar, el libro de un menor aislado, de las calles de Douala hasta Nantes.

Para ordenar el libro : dessinssanspapiers@gmail.com

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Un libro, una exposición, una lucha

Sin ninguna garantía de no ser enviado de nuevo a Sudán, donde la muerte lo espera, Hafiz lucha por seguir vivo y permanecer en Francia.

Además de su obra Le voyage d’Hafiz El Sudani ─Dessins sans papiers1, el joven sudanés participa en la exposición “EVASION ─el arte sin libertad*”.

Conozca más sobre la exposición Evasions en nuestra sección Movilizarse.


  1. Hafiz Adem, Le Voyage de Hafiz El Sudani, Dessins Sans Papiers, 2017.  

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