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Japón: congelado en el tiempo

– Publicado el 9 octubre 2018

// Serie "Un día en prisión" (4)

En prisión los días transcurren uno tras otro pero no siempre de la misma manera; las condiciones de reclusión, el ritmo de las jornadas, la posibilidad de recibir visitas, tratamientos médicos, comida o la asistencia de un abogado, varían considerablemente de un país a otro, e incluso, de una prisión a otra. Prison Insider publica testimonios de personas que han estado o están en prisión para permitirles compartir su experiencia. Estos testimonios llamados “Un día en prisión” traducen en palabras la difícil realidad del encarcelamiento en cualquier lugar del mundo.

Adam1 es un ciudadano inglés actualmente recluido en la prisión de Osaka, Japón. Encarcelado en este país extranjero desde 2010, hoy, a sus 61 años, Adam describe para Prison Insider cómo es un día en una prisión japonesa. Pero no cualquier día... los fines de semana y los feriados, durante los que el tiempo parece detenerse. Detrás de los barrotes, el tiempo se congela.

Este testimonio es una colaboración entre Prison Insider y Prisoners Abroad


  1. el nombre se ha cambiado. 

Pero permítanme explicarles, ante todo, por qué he separado los fines de semana y los feriados, en todas sus diferentes formas, de los días de trabajo de la semana.

HE ESTADO DETENIDO en este triste lugar desde noviembre de 2013; casi cinco años, de los que puedo decir, sin titubear, que han sido un infierno. O también podría emplear las palabras del Comité contra la Tortura (CAT) en su definición de tortura, articulo 1 de la Convención: “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales..."

Desde que me arrestaron, en 2010, he conocido, durante ocho años, diferentes lugares y etapas de la reclusión. Pero permítanme explicarles, ante todo, por qué he separado los fines de semana y los feriados, en todas sus diferentes formas, de los días de trabajo de la semana.

Básicamente, como extranjero, durante todo el fin de semana ─que cerca de dos veces al mes comienza a las 16:00 los jueves y se termina a las 7:30 los lunes, es decir prácticamente 63 horas y media─, permaneces en total aislamiento.
Solo imagínense: la “celda”, de 4 m x 1.65 m, contiene :

● una cama (con un colchón dentro de una estructura metálica) de 90 cm x 2 m,
● un escritorio de 80 cm x 60 cm,
● un lavabo (con solo agua fría) de 50 cm x 40 cm,
● un inodoro “europeo” de 70 cm x 35 cm,
● un armario de 47 cm x 44 cm,
● una maleta (para guardar tu ropa y objetos personales),
● una silla,
● un televisor,
● y varios cubos, lavabos e implementos de limpieza.

Así que el espacio libre en el suelo es casi inexistente; hay una ventana grande de un 1.1 m x1.1 m, que se puede abrir a la mitad, pero la vista no es para nada inspiradora.

Es obvio que hay una cantidad considerable de tiempo que no está contabilizado.

Le personificación del sufrimiento mental

La comunicación, de cualquier tipo, con otro recluso es estrictamente prohibida, y cualquier violación a esta regla puede resultar en 20 días en una celda de castigo. En pocas palabras, los fines de semana y los feriados son la personificación del sufrimiento mental... aislado, solo, sin nadie con quien conversar o relacionarse, y con casi nada para combatir el aburrimiento.

Las actividades autorizadas en los confines del ‘aislamiento extremo’ son por lo general forzadas y están controladas por el reglamento oficial. Cualquier trasgresión, sin importar cuán leve e insignificante sea, será castigada severamente, incluso con un periodo en la “celda disciplinaria” (llamada “shobatsu”, en japonés). Los días, y todas las actividades, se organizan y llevan a cabo con precisión militar. El guardia encargado o un sistema de radio/ intercomunicación anuncia cuándo comienzan y cuándo terminan. Para describir la “rutina diaria” de un día “libre”, tal vez sea mejor reproducir el horario de la prisión de Osaka: “Manual de la vida institucional”. Cabe mencionar, que no se permiten los relojes.

  • 7:10 — Despertador (radio)
  • de 7:10 a 7:20 — Lavarse la cara / limpiar la celda
  • 7:20 — Conteo de reclusos
  • de 7:30 a 7:40 — Desayuno
  • de 12:00 a 12:30 — Almuerzo
  • de 13:00 a 14:45 — Siesta (opcional)
  • 16:10 — Cena
  • 16:50 — Conteo de reclusos
  • 18:00 — Ir a la cama
  • 21:00 — Apagado de luces

Es obvio que hay una cantidad considerable de tiempo que no está contabilizado. Generalmente, salvo algunas excepciones, se puede escuchar la radio (solo dos estaciones) de las 7:40 a las 9:00 y de las 15:00 a las 19:00. La tele, que tiene una amplia selección de tres canales, se puede ver de las 9:00 a las 11:00 y de las 19:00 a las 21:00. Es posible hacer ejercicio, en el sumamente limitado "espacio libre de la celda", en dos periodos de veinte minutos: a las 8:30 y a las 15:00. Fuera de esos dos horarios, el ejercicio está "prohibido".

La atmósfera que se respira en el módulo de “extranjeros” es una atmósfera de frustración y resentimiento reprimido.

Aburrimiento, el eterno enemigo

Las comidas se sirven exactamente a la misma hora; por lo general, son sabrosas, aunque a veces un poco extrañas para los gustos europeos. La comida estándar siempre viene con arroz ─no arroz normal, sino una variedad llamada “arroz con cebada”─. Aunque los extranjeros pueden pedir, en el trascurso de las dos primeras semanas de su detención, que se les remplace el arroz por el pan… que se sirve en todas las comidas.

Como es evidente, hay una asombrosa falta de actividades para cualquier "día libre", y las únicas fiables (y permitidas) son la lectura y la escritura de cartas. El aburrimiento es el eterno enemigo, y el aislamiento, que se aplica con frecuencia, lo hace mil veces más insoportable.

Puesto que no se permite ningún tipo de comunicación o contacto entre los “extranjeros” que se encuentran en las celdas individuales, el único ruido de fondo que se escucha es el de la radio o del televisor, cuando están encendidos.

Desde las 21:00, hora en la que se apagan las luces, hasta las 7:10, hora de despertarnos, todas las actividades están estrictamente prohibidas, excepto el uso de los sanitarios. A pesar de que una “luz nocturna” (de 10 W aproximadamente), permanece encendida toda la noche. La atmósfera que se respira en el módulo de “extranjeros” es una atmósfera de frustración y resentimiento reprimido.

Obviamente, al estar en ‘aislamiento’, se elimina la posibilidad de acceder a las duchas. La única excepción es cuando los “días libres” sobrepasan los cinco días ─como durante las fiestas de Año Nuevo o el reciente “Obon”, que, en 2018, se celebró entre el 10 y el 15 de agosto; ¡seis días enteros!─. Solo entonces, nos otorgan veinte minutos de ducha, con la prohibición de hablar.

Recientemente, las “actividades” se han reducido debido a que se han confiscado los lápices de color a los reclusos; la “expresión artística” se ha limitado a hacer bosquejos con un lápiz o un bolígrafo... pero tampoco se permite el papel de dibujo y, por alguna oscura y desconocida razón, los dibujos que deseamos enviar por correo se deben hacer sobre el lado rayado del papel.

En esta descripción de la rutina diaria de un “día libre” se puede percibir claramente la violación de los derechos humanos más básicos, y el tipo de trato que causa “sufrimiento mental”. De manera general, las sociedades civilizadas han declarado estos tratos como “tortura”, y consideran que solo se usan en las circunstancias más extremas. Sin embargo, este es el sistema ordinario utilizado en Japón, sobre todo, cuando se trata de “extranjeros”.


— Comentario final de Adam

"El trato que nos infligen, por supuesto, trasgrede los artículos del CAT, el artículo 5 de la DUDH, y el artículo 7 del PICDP, a los que Japón ha adherido o ratificado.
Aun así, no hay entidades o organizaciones en el país, que exijan que se revisen estas violaciones. Un acto interesante y espantoso a la vez es que el “Derecho penitenciario” permaneció intacto desde 1908 hasta mayo de 2006 (casi 100 años) ─ 2007 cuando entró en vigor─ y no abarca las disposiciones de los tratados internacionales.

Por lo que cabe preguntarse ¿Por qué no?... ¡Próxima entrega de esta serie!

Adam, para Prison Insider

Traducido por Diana Giron

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Prisoners Abroad

Derechos humanos y asistencia caritativa

Prisoners Abroad proporciona ayuda humanitaria, asesoramiento y apoyo emocional a los ciudadanos británicos encarcelados fuera de su país, así como a sus familiares y amigos.También ofrece servicios de reasentamiento ─asesoramiento en materia de prestaciones sociales, alojamiento, reintegración, salud, trabajo...─ tras la liberación de las personas y su regreso al país.

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