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Francia: humillación en prisión

—Publicado el 10 abril 2018

"Perdí a mi madre el 6 de mayo de 2017, el año en que ingresé a Baumettes. No tuve el derecho de asistir a su funeral" Samy, 33 años.
Originario de Nantes, Samy está encarcelado en el centro penitenciario de Marsella, inicialmente por un asunto relacionado con estupefacientes.
Hoy está solo en su celda, una vieja celda de 9m2 dentro del edificio B de Baumettes. Aquellos que le han visto cuentan que "está muy delgado y sufre de un neumotórax".

A falta de poder escapar de su día a día, Samy ha decidido contárnoslo.

Todas las noches, se escuchan maullidos de gato. No logro dormir, ya no puedo soportarlo más, pero tengo que resignarme

“Las ratas se cuelan por todas partes”

ME PREGUNTO CÓMO, EN 2018, aún es posible vivir encerrado en una prisión tan degradada como lo está la histórica Baumettes. Con el tiempo, uno se vuelve más impaciente, es por esta razón que os hablaré de esta horrible experiencia.

Lo primero es la insalubridad. Las duchas son frías, con hongos que crecen en el suelo. La calefacción está apagada. Las canalizaciones son tan viejas que emanan malos olores. Las cisternas de agua se rompen. Las escaleras se derrumbaron... Hay agujeros en los muros de las celdas, con humedad y cables pelados colgando. Las ventanas están rotas, el frío entra por ellas. Las rejas detrás de los barrotes nos mantienen en la penumbra permanentemente, lo que nos provoca problemas de vista1.

Las ratas se cuelan por todas partes. Las cucarachas pululan hasta dentro de los refrigeradores. Todas las noches, se escuchan maullidos de gato. No logro dormir, ya no puedo soportarlo más, pero tengo que resignarme... Algunos reclusos están encerrados de tres en tres en una celda de 9m2. Solo de pensarlo me dan escalofríos. El patio no está cubierto y, cuando llueve, quedamos bajo la lluvia. Desde hace poco tiempo trabajo como auxiliar de limpieza2. Me pagan 1.98 € por hora, pero retienen parte de mi sueldo para indemnizar a las partes civiles.


  1. Las rejas son listones instalados en las ventanas. Estas pantallas atornilladas fuera de las aberturas se usan para limitar los intercambios.  

  2. Los auxiliares de limpieza realizan trabajos establecidos para contribuir al funcionamiento diario de la prisión (aseo, distribución de las comidas, etc.). Todos los días me encuentro con hordas de ratas que proliferan y no dudarán en invadir también la nueva prisión, si todavía no lo han hecho. Sería necesario exterminarlas. 

Los pacientes quedan tan apretados como pollos enjaulados.Cuando un recluso está enfermo, ellos dicen que mientras respire no hay urgencia

Perder vidas

Los pedidos que se hacen al economato se retrasan o nunca llegan. Si pones una bandera (señal) en la puerta para llamar a un guardia, a veces tienes que esperar más de dos horas para que alguien te tenga en cuenta. No hay interfono dentro de las celdas para poder avisar si hay algún problema. En el caso de problemas de salud, se tarda más de una hora para ir a la enfermería 1, el tiempo de perder tu vida.

Las salas de espera de la unidad sanitaria están tan llenas que los pacientes quedan tan apretados como pollos enjaulados. Cuando un recluso está enfermo, ellos dicen que mientras respire no hay urgencia. Yo estoy solo dentro de la celda, y ya he tenido tres neumotórax, con riesgo de recaída. A pesar de mis problemas pulmonares, una vez me pusieron dentro de una celda que había incendiado y no había sido rehabilitada; tuve que respirar los residuos de quemado.

Perdí a mi madre el 6 de mayo de 2017, año en que ingresé a Baumettes. No tuve el derecho a asistir a su funeral, lo que me sorprendió, porque yo había proporcionado los documentos necesarios.

El Defensor del Pueblo constató esta violación de mis derechos en un documento que me fue enviado.
Mi derecho de correspondencia, incluso con mi abogado, no se respeta, ya que no recibe mis cartas. Las cartas que me enviaron los abogados y el Defensor del Pueblo, supuestamente confidenciales, me las entregaron abiertas, a pesar de que tenían un sello que mencionaba su confidencialidad.

El uno de agosto de 2017, fui agredido por un guardia. Si bien informé del incidente al responsable del edificio, quien pudo comprobar que escupía sangre y me prometió que podría ir a la enfermería, el 3 de agosto seguía sin recibir ningún tipo de consulta. No pude ir a la enfermería hasta el 7 de agosto, pero las lesiones ya no eran aparentes, y no fue posible documentarlas. La denuncia que presenté el 8 de agosto, fue desestimada. Justo después, fui convocado por un sargento, quien me dijo que si proseguía con la denuncia, tendría que asumir las consecuencias y que mi vida se convertiría en un infierno. Posteriormente, me fue muy difícil recuperar todos los documentos que comprobaban dicha denuncia. La administración ocultó los documentos durante varios meses, y afirmó que se habían extraviado debido al traslado de la prisión.

Después de la huelga de hambre y sed que encabecé a finales de agosto junto a Abdelhalim, de nuevo y en repetidas ocasiones, los guardias expresaron su enfado e irritación debido a los artículos que aparecieron en la prensa.


  1. La unidad sanitaria se encuentra ahora en Baumettes 2, el nuevo edificio.  

He perdido 15 kilos durante mi detención

Robos, violencias y… el incendio

Tras haber iniciado una nueva huelga de hambre para hacer valer mis derechos y solicitar mi traslado, el 15 de octubre de 2017, los guardias volvieron a agredirme.
El día anterior había bloqueado la cerradura de mi celda porque me sentía amenazado por otros presos y por los vigilantes. Ellos me acusan de haber deteriorado la celda y me piden que reembolse el material. Pero la celda ya estaba deteriorada, y yo no firmé jamás ningún documento atestando el estado de la celda1.

Ellos afirman que comencé un incendio dentro de la celda, usando un artefacto explosivo; esto es falso, ya que utilicé un trozo de tela. Después del incendio, a mi regreso de la enfermería, pude comprobar que mis cosas, que se quedaron en la celda, fueron robadas, ya que los vigilantes dejaron la puerta abierta deliberadamente.

Cuando los guardias regresaron para llevarme de vuelta al calabozo, me caí al suelo porque tuve dificultades respiratorias; y, ahí, una vez más, me golpearon.

A la mañana siguiente, hice redactar un certificado médico. Presenté una denuncia contra X por la violencia de la que fui objeto durante la intervención, aunque la denuncia nunca llegó a su destino. Hoy, estoy acusado de haberlos insultado y amenazado. Ellos afirman que los amenacé en nombre del islam, lo cual niego formalmente. Esto es inconcebible para mí, simplemente porque creo que el islam es una religión de paz, incompatible con la violencia. La comisión disciplinaria me condenó por los hechos de deterioro y amenazas y me transfirieron al bloque disciplinario. He perdido 45 días de reducción de pena, y el tribunal se prepara para penalizarme de nuevo.

De todos modos, sea cual sea el resultado del proceso, espero que me trasladen fuera de Baumettes, que me lleven a una prisión donde se cumpla con el reglamento establecido. Actualmente, a pesar de que la relación con la administración del centro ha mejorado un poco, sigue siendo muy duro a nivel emocional: la muerte de mi madre, el coma de mi hermano, quien sigue hospitalizado, la ausencia de mis hijos, etc. He perdido 15 kilos durante mi detención. Ningún funcionario del Estado me ha ayudado verdaderamente. Creo que esto se puede explicar por las difíciles condiciones de trabajo y de reclusión dentro de esta prisión, así como la falta de medios que hacen difícil ejercer su trabajo.

Mi última huelga de hambre la llevé a cabo del 13 de diciembre al 9 de enero; pasé las fiestas sin comer. Solo hasta el 3 de enero, 21 días después del inicio de la huelga, me recibieron en la enfermería. El Defensor del Pueblo pudo constatarlo. Hice la huelga de hambre para respaldar mi solicitud de traslado a otra prisión y estar más cerca de mi familia. Aquí no tengo ningún apoyo.

La prisión de Baumettes es tan dura que uno llega hasta a mutilarse, a tragar hojas de afeitar, a ahorcarse...

Es la prisión francesa con la tasa de suicidios más alta. Todo lo que he descrito aquí no es digno de humanidad. Normalmente, en la cárcel nos privan de libertad, pero en este lugar, también nos privan de dignidad. Es por esto que he decidido revelarme, y lo seguiré haciendo hasta el día de mi liberación, para que otros no sufran tales torturas psicológicas. Espero que las nuevas generaciones no tengan que vivir este tipo de confinamiento.


Samy solicita su traslado y estar bajo protección judicial.


  1. El edificio A, donde se encuentra la celda en cuestión, se había desocupado a principios de mes. El edificio se demolerá este verano, al igual que el edificio B, donde se encuentra actualmente Samy, y el resto de edificios de la histórica Baumettes.  


Escrito por Samy, editado por Prison Insider
número de registro – 184030
Centro Penitenciario de Marsella - Les Baumettes (Francia)

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