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Bolivia: resolución prohíbe el ingreso de niños a cárceles que no tengan espacios seguros

Régimen Penitenciario y Unicef trabajaron un reglamento de visitas

Hace un año un abuso sexual a una niña que entró a ambientes inseguros del Penal cruceño de Palmasola a visitar a una persona, que no era su padre, irritó y conmovió a la población de Bolivia.

Un reglamento impulsado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en alianza con la Dirección General de Régimen Penitenciario (DGRP) termina con vacíos normativos sobre el ingreso de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) a cárceles y centros de rehabilitación. Qalahuma en La Paz, es el primer lugar que cuenta con ambientes especiales para las visitas de NNA a papás y mamás privados de libertad, esta medida debe ser adoptada y cumplida en todos los penales de Bolivia.

El Ministerio de Gobierno, la DGRP, UNICEF y las Defensorías de la Niñez de los municipios de La Paz y El Alto presentaron en Qalauma el reglamento interno de visitas de NNA a cárceles y centros de rehabilitación, norma aprobada mediante Resolución Ministerial. El Reglamento irá acompañado de un protocolo adecuado al contexto de cada región.

Dos ambientes en Qalahuma son los primeros espacios en el régimen penitenciario boliviano adecuados para la protección y desarrollo de los menores de edad que visitan a sus padres y madres privados de libertad, prohibiendo que NNA ingresen a otros ambientes propios de la población carcelaria.

Hace un año, en febrero de 2019, una pelea de reclusos por un teléfono celular en el interior de la Cárcel de Palmasola, Santa Cruz, permitió que se descubra la filmación de un abuso sexual cometido contra una niña de 8 años, los autores eran su propia mamá y un reo (que no era el padre) condenado a 11 años por el delito de violación, el abuso fue grabado en una de las habitaciones del régimen abierto del reclusorio.

Este hecho puso en debate la falta de control a las visitas a Palmasola porque además las investigaciones también constataron que incluso niñas y niños ingresaban al interior de ese penal en días que no eran de visita.

Fortalecer vínculos parentales y el derecho a la familia

En el caso de Qalahuma existen al menos 50 jóvenes papás que recibirán las visitas de sus hijas e hijos, y podrán jugar con ellos, dialogar, de esa forma fortalecerán su vínculo parental, garantizando el ejercicio del derecho a la familia.

“Ahora voy a recuperar el tiempo perdido, mi hija tiene 9 años, voy a disfrutar, voy a jugar con ella” cuenta Jhony C. (nombre ficticio) quien ya está privado de libertad diez años. El joven papá señala que no tuvo posibilidad de interactuar con su niña, pero ahora gracias al recién inaugurado ambiente creado por la DGRP con apoyo de Unicef valora de una manera diferente y especial los tres días de visita autorizados: jueves, sábado y domingo desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. “A eso me refiero con recuperar el tiempo perdido”, dice el papá.

El joven explica que cuando su niña lo visitaba era dificultoso lograr autorizaciones para estar juntos en el patio de Qalahuma debido a restricciones referidas a la seguridad interna; la otra situación que impedía cultivar una buena relación es que generalmente los parientes que llevan a los NNA, dedican el tiempo de la visita a hablar sobre los procesos legales que el privado de libertad y su familia enfrentan, los trámites hechos y los pendientes, gastos, audiencias, etc.

Son 400 a 500 NNA los que visitan Qalauma mensualmente, en promedio 30 a 50 NN por día de visita. La población de ese centro de rehabilitación es de 261 personas, 14 son mujeres. A nivel del régimen penitenciario nacional no existen cifras sobre la cantidad de visitas de NNA, con el reglamento se podrá sistematizar información para obtener ese dato, porque el registro de ingreso será obligatorio. La implementación del reglamento y de los espacios de visitas en los centros penitenciarios será paulatina, el personal será capacitado en la aplicación del mismo.

Esta es una respuesta de alto impacto a la problemática de NNA viviendo en centros penitenciarios (CP) que no fue resuelta durante 40 años, desde los años 80. En 1997 fue la gestión en la que mayor número de NNA vivió en centros penitenciario, habían 2083 NN viviendo con sus progenitores tras rejas.

El proceso de disminución de la presencia de NNA se abordó en el año 2014 a través del Código Niña, Niño, Adolescente (CNNA) Ley N° 548 en la que se determina la prohibición de que NNA vivan en centros penitenciarios de varones.

En 2017 desde la DGRP con apoyo de UNICEF se hace el “Diagnóstico situacional de niñas y niños en centros penitenciarios de Bolivia”, a partir del cual se generan recomendaciones que son parte de una estrategia integral de protección de NNA con madres y/o padres privados de libertad. Siendo éste un punto de partida importante para lograr los avances hasta hoy logrados.

En el año 2019 se reporta oficialmente que a nivel nacional no existen niños/as viviendo en los centros penitenciarios de varones a nivel nacional el menor número, sólo hay 158 NN habitando en centros penitenciarios de mujeres donde están con sus mamás los niños menores de 6 años en cumplimiento a lo que indica el CNNA.

Los desafíos

Ø La sostenibilidad de la medida para que NN no vivan en centros penitenciarios de varones, y en el caso de mujeres si lo hacen sea de forma excepcional de acuerdo al CNNA.

Garantizar el derecho a la familia a través de las visitas, en un marco de protección, implementando a nivel nacional el reglamento de visitas, su protocolo y la creación paulatina de espacios de visitas de NNA en centros penitenciarios en todo el país.

Ø Determinar condiciones una niña o niño podría vivir en centros penitenciarios de mujeres, únicamente con su mamá y en casos excepcionales. Hasta antes de cumplir los 6 años de edad según el Art. 106 del CNNA, Ley No 548.

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