Informe

Presos saharauis: de mal en peor

Si las condiciones de detención en las prisiones marroquíes son alarmantes, estas parecen ser aún peores para los presos saharauis...

Raptos, torturas, detenciones arbitrarias, humillaciones, condiciones sanitarias deplorables…

Los presos políticos saharauis son víctimas de inaceptables violaciones de los derechos humanos perpetrados por la policía marroquí y por los funcionarios de las prisiones. Las organizaciones nacionales e internacionales lo subrayan regularmente.

Después de 3 años de investigación, la activista pro derechos humanos Isabel Lourenço ha publicado un informe que detalla las deplorables condiciones de encarcelación de los detenidos.

El Sahara occidental ha sido objeto de un largo conflicto territorial desde la descolonización española en 1975. La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por el grupo rebelde Front Polisario, en 1976, va en contra de la soberanía reivindicada por el Gobierno marroquí, que controla actualmente el 80% del territorio. El derecho internacional ofrece respuestas ambiguas a los casos de secesión. La comunidad internacional, acorralada en lo que parece ser una relación bilateral difícil de superar, no logra resolver este conflicto, a pesar de las numerosas tentativas de negociación. La región todavía forma parte de la lista de territorios no autónomos de la ONU, sin soberanía territorial definida ni autoridad judicial determinada.

Para redactar su informe como observadora internacional, Isabel Lourenço ha asistido a múltiples procesos y visitas, ha entrevistado a las familias de los presos saharauis y ha mantenido contacto directo con los detenidos. Si las condiciones de detención en las prisiones marroquíes son alarmantes, estas parecen ser aún peores para los presos saharauis. En medio de un contexto delicado, Isabel Lourenço muestra el calvario cotidiano de la vida de un preso saharaui en una prisión marroquí.

Los presos que han sido diagnosticados con enfermedades contagiosas se encuentran junto a los presos no contagiados y los presos políticos se encuentran en la misma celda que aquellos encarcelados por delitos grave.

Los detenidos saharauis dependen de sus familias, que les proporcionan comida o dinero para comprar aquello que necesitan.

Fue torturado por más de 30 guardias después de haber comenzado una nueva huelga de hambre.

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