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Marruecos: un año después del juicio, los presos políticos saharauis Gdeim Izik siguen sujetos a tratamientos inhumanos

19 de los 24 presos políticos saharauis del Grupo Gdeim Izik permanecen en prisión, con penas que varían de 20 años a cadena perpetua y siguen siendo víctimas de tortura, malos tratos y negligencia médica intencionada por parte de las autoridades marroquíes. Un año después del último juicio y más de 7 años después de su detención.

La abogada francesa de la defensa del Grupo Gdeim Izik, Maître Ouled, está extremadamente preocupada por el continuo incumplimiento por las autoridades marroquíes de los más elementales derechos humanos, así como con las infracciones y violaciones de las leyes nacionales e internacionales relativas a sus inculpados.

Ellos fueron sometidos a malos tratos severos y, en algunos casos, tortura, así como extrema negligencia médica tras su última sentencia el 19 de julio de 2017 por el tribunal de apelación de Salé, Rabat. Además del hecho de que todavía hay una decisión pendiente de la Cour de cassation y que en este juicio no se ha presentado ningún indicio de culpa, es evidente que mis clientes están en algunos casos en peligro de vida debido a su estado de salud. Estamos interpelando, con sus familias, a las autoridades competentes sobre las las infracciones y las violaciones de sus derechos y continuaremos haciéndolo. Sólo pedimos los derechos inherentes de mis clientes y que se consideran inocentes, ya que no hay prueba de culpa más allá de las declaraciones firmadas bajo tortura, torturas que nunca se han investigado, el derecho a la vida que excluye el confinamiento y casi total aislamiento del mundo exterior. Una solución urgente tiene que ser encontrada, ya que claramente esta situación no es sostenible durante mucho más tiempo”.

Maître Olfa Ouled, ha enviado quejas y solicitudes de investigaciones inmediatas a los fiscales competentes sobre la situación de los prisioneros y sus familias. Sus quejas basadas en la propia ley marroquí no llevaron a la apertura de una investigación.

Según la activista internacional de derechos humanos, Isabel Lourenço, que acompaña este caso desde 2010 y ha publicado varios informes sobre el juicio tanto militar como civil, así como un informe sobre la situación de las familias, la falta de respuesta no sorprende ya que las autoridades marroquíes no iniciaron ninguna investigación tras las múltiples denuncias de tortura desde la detención de este grupo.

Mi principal preocupación además del hecho de que la mayoría de los prisioneros necesitan atención médica, es el hecho de que están muy lejos de sus familias, los hijos de los prisioneros están particularmente afectados por el impacto negativo, no sólo porque sus padres están en la cárcel, también por el hecho de que están limitados a algunas visitas al año en las circunstancias actuales.También, los padres que son ancianos no pueden visitar a sus hijos en detención. La aplicación de confinamiento solitario prolongado, sin contacto humano significativo, que se considera una de las formas más severas de tortura que lleva tanto a daños físicos y psicológicos, a varios prisioneros de este grupo es una señal clara de que Marruecos puede actuar con impunidad. Después de un juicio injusto continúan recibiendo trato injusto e ilegal con casos de tortura, sinceramente esperamos que Marruecos respete las convenciones que ratificó y que son la base para la justificación de la ayuda financiera y técnica que este Estado recibe a nivel internacional”.

Las familias de estos prisioneros presentaron varias quejas a las autoridades marroquíes y al CNDH (Consejo Nacional de los Derechos del Hombre de Marruecos) sin recibir ninguna respuesta. Las familias de los presos en confinamiento prolongado en la cárcel de Tiflet2 enviaron un llamamiento urgente a la Cruz Roja Internacional en lo que se refiere a las condiciones de detención y el rechazo arbitrario del derecho de visita. Esta prisión se encuentra a más de 1200 kilómetros de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, y actualmente este grupo es el que está detenido en el lugar más lejano de sus familias.

Todos los prisioneros del grupo Gdeim Izik sufren de negligencia médica extrema e intencionada y están en una situación de salud alarmante.

El Sr. Abdallah Toubali fue sometido a una cirugía en la vejiga el 6 de julio de 2018. El Sr. Mohamed Tahlil fue trasladado varias veces al hospital sin haber sido tratado y las piernas del Sr. Brahim Ismaili están tan hinchadas que no puede caminar. Ismili también fue trasladado al hospital y regresó sin tratamiento adecuado. Los prisioneros en confinamiento solitario prolongado sufren de todos los síntomas asociados a ese tipo de castigo tanto física y como psicológico. Estos son sólo algunos ejemplos de la situación de salud del grupo.

Desde el inicio de 2018, el CNDH es el mecanismo nombrado por Marruecos para monitorear la situación de esos detenidos, previniendo y denunciando la tortura a las autoridades locales y al subcomité de tortura en el marco del OPCAT (Protocolo Opcional de la Convención contra la tortura). Es también el mecanismo que es visto como “fuente preferencial” por la Unión Europea cuando se trata de supervisar los derechos humanos de los prisioneros y siempre referido por Morgherini, Alta Representante de Asuntos Exteriores de la UE en sus respuestas a los diputados del Parlamento Europeo que plantean preguntas sobre esta cuestión.

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