Análisis Informe

Italia: aún queda mucho camino por recorrer.

Italia ante el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas

Superpoblación de cárceles, medidas de prevención de la tortura ineficientes, atención sanitaria deficiente, escasez en el personal penitenciario, tasas de suicidio elevadas, abuso en el uso del régimen de aislamiento… Antigone (la organización líder en la defensa de los derechos de los presidiarios en Italia) señaló la existencia de graves incumplimientos por parte del sistema penitenciario italiano en su informe para el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura en noviembre-diciembre de 2017.


El 7 de agosto de 2015, Stefano Borriello (de 29 anos), falleció mientras le transportaban del Centro Penitenciario Pordenone al hospital. Al parecer, Borriello había enfermado en los días previos a su fallecimiento, pero no fue llevado al hospital para recibir atención medica necesaria. La carencia de servicios atención medica, psiquiátrica o quirúrgica son sin duda consecuencia directa de la falta de personal y recursos en el sistema penitenciario italiano.

Después de múltiples condenas por parte del Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea, Italia implementó varias reformas para luchar contra la superpoblación que disminuyeron el uso de la prisión preventiva y aumentaron el número de penas alternativas.

Esto permitió un notable descenso en el número de reclusos entre 2010 y 2015 (concretamente de 68 000 a 52 000 personas privadas de libertad). No obstante, en el año 2016 el número total de reclusos volvió a incrementar de nuevo, hasta alcanzar un total de 57 393 reclusos en agosto del 2017 y un 34.6% de preventivos en junio del mismo año. Este incremento se explica, en parte, por la el aumento de los movimientos migratorios que atañeron a Italia en el 2016.

Los reclusos extranjeros son víctima, por regla general, de graves discriminaciones. Las alternativas al encarcelamiento son prácticamente inexistentes para ellos. Son condenados con frecuencia a penas más severas que los ciudadanos italianos, a pesar de ser juzgados por los mismos delitos, y según datos oficiales, en agosto de 2017 su presencia en las cárceles llegaba a alcanzar el 34.4% de la población carcelaria adulta el 43.3% de menores.

La mitad de las cárceles italianas se encuentran localizadas en zonas geográficas remotas y, por tanto, de difícil acceso para familias y voluntarios. Muchas, además, son construcciones antiguas y extremadamente deterioradas, pues se construyeron en su mayoría antes de 1900. En las prisiones donde las condiciones de vida son más duras se registran las tasas de suicidio más elevadas, especialmente aquellas donde los edificios están prácticamente derruidos, la superpoblación es más severa y donde hay menos posibilidades de actividades de recreo o presencia de voluntarios.

Desde principios de enero hasta septiembre de 2017 se han registrado 44 casos de suicidio, muchos de ellos, en celdas de aislamiento**.

Antigone ha señalado numerosas irregularidades en lo que se refiere a este régimen, como son los períodos excesivamente largos de aislamiento, la falta de información a los reclusos de los procedimientos legales que pueden seguir para revocar este tipo de medidas y su uso en menores.

En julio de 2017, la tortura finalmente se tipificó como un crimen dentro del marco legal italiano, aunque cabe destacar que por la legislación no respeta aún los estándares internacionales. Antigone señala la existencia de múltiples escollos que impiden la implementación de un sistema real y efectivo de prevención de la tortura, puesto que, por ejemplo, no existe una policía especializada en su control y los funcionarios penitenciarios se niegan a llevar una placa que permita a las víctimas identificarlos. Sin embargo, el Mecanismo Nacional de Prevención, en funcionamiento desde abril de 2016, dispone de la independencia requerida por el Protocolo facultativo a la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas.


Para mas información, acceda al informe completo de Antigone para la sesión 62 de Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura.

Descubra más sobre las condiciones de las prisiones en Italia en nuestra ficha– país.

Lea la correspondencia entre Marcello Dell’Anna y la periodista suiza Laurence Bollomey.

Acceda al portafolio fotográfico “Inside the Prisons”, producido por Next New Media en cooperación con Antigone.

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