Fotografías

Como prueba de su compromiso, estos fotógrafos nos permiten exponer sus portafolios. Acceda a la información a través de la imagen y comparta con ellos su singular visión del encarcelamiento.

La mazmorra

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OPG (Oficial de Policía General) responsable de la prisión de Buhinjuza, cerca de la ciudad de Muyinga. — ©Nathalie Mohadjer
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Miboro, de 25 años, frente a su celda en Buhinjuza, cerca a la ciudad de Muyinga, arrestado por la violación de una niña (Burundi 2009). Más tarde, las dos familias deciden que la víctima tendría que casarse con su agresor. Miboro será liberado en los próximos días sin haber sido enjuiciado. — ©Nathalie Mohadjer
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En la celda de Cibitoke, donde se encuentran recluidos 38 hombres y niños. La mayoría de reclusos permanecen allí hasta por dos años, mientras que, legalmente, las personas deben ser enjuiciadas dentro un plazo máximo de 14 días después de su arresto. — ©Nathalie Mohadjer
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El Gobierno no suministra alimentos a las personas recluidas en estas celdas, por lo que los familiares deben traerles comida del exterior. Algunos pasan semanas sin comer y tienen que suplicar a los demás internos para que les den sus sobras. — ©Nathalie Mohadjer
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Eli-Davide (10 años) y su amigo fueron arrestados en una tienda de DVD, después de que unas personas robaran una mercancía y huyeran. Ambos se encuentran detenidos desde hace tres semanas y ningún familiar los ha contactado todavía. — ©Nathalie Mohadjer
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Marie, 11 años, arrestada desde hace tres semanas por haberle robado el teléfono celular al administrador municipal de Muyinga. — ©Nathalie Mohadjer
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Jamila, 14 años, detenida desde hace cuatro días por haber ayudado a su amiga a robar dinero a su casero. Por lo general, las mujeres duermen en la planta baja. La policía afirma que no hay ningún contacto entre los hombres y las mujeres. Sin embargo, los hombres tienen que atravesar el piso de las mujeres para usar el baño. — ©Nathalie Mohadjer
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Los jueces esperando en Buhinjuza, cerca a la ciudad de Muyinga. — ©Nathalie Mohadjer
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En el centro del vasto continente africano, la miseria es omnipresente. Pestilentes, aisladas y, a menudo, ilegales, las prisiones de una sola celda o “cachots”, se mantienen fuera del radar de las organizaciones nacionales de defensa de los derechos humanos. Niños de diez años permanecen encerrados en estos oscuros calabozos, a veces durante años, a menudo sin ninguna prueba en su contra, y sin siquiera haber pisado un tribunal. La Constitución burundesa estipula que la duración máxima de la detención preventiva es de catorce días; la aberrante realidad, sin embargo, está desprovista de todo sentido de justicia.

Para muchos reclusos, el único delito que han cometido es el de estar en prisión y ser objeto de tortura por parte de los policías. Arrestados por infracciones que van desde la brujería hasta el homicidio —o en el caso Eli-Davide, de diez años, simplemente por haber visto a un desconocido robar un DVD—, estos desafortunados menores pasan de las manos violentas de los oficiales de policía a las de los jefes de reclusos: "El que no pueda pagar el ‘impuesto’, tendrá que pasar una semana sin sentarse, sin comer, y viviendo en el mismo lugar en el que hace sus necesidades durante la noche”.

Sin ninguna información o sin ser asistidas por un abogado, estas víctimas de una justicia, aparentemente aleatoria, se encuentran totalmente perdidas.

Laura Gabrielle Dix

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Nathalie Mohadjer

Fotógrafa

Nathalie Mohadjer es una fotógrafa germano-iraní. Sus trabajos fotográficos abordan las condiciones de vida, evocadas a través de los cambios políticos —como la guerra o los conflictos políticos—.

Nathalie Mohadjer realiza series fotográficas, ya sea con el apoyo de ONG locales o de manera independiente, principalmente en la región de los Balcanes.

Tras su instalación en París en el verano de 2007, y como resultado de lo que podríamos llamar “la traumatología poscolonial” en Europa, Nathalie decide ampliar sus temas, considerando las consecuencias de la colonización en los países africanos. Algunas obras como “Totems”, sobre la vida cotidiana de los trabajadores africanos clandestinos en París, “The Dungeon” sobre las prisiones de Burundi, y “Elysian Fields” sobre un campo de refugiados en Burundi, plantean esta cuestión. Su trabajo ha sido expuesto y publicado internacionalmente.

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